Si se encuentran en mal estado pueden afectar tanto el rendimiento en una carrera como la postura y la forma en la que se lleva adelante el entrenamiento.
Disponer de más de un par de zapatillas para correr, para tener la posibilidad de alternarlas entre los días de entrenamiento y las carreras, es una buena forma de cuidar el material.
Los pies son una parte del cuerpo que, durante el ejercicio, transpiran mucho, y esto afecta el material que los envuelve, que son las zapatillas. Alternar el calzado permite que se seque correctamente y aumenta su vida útil.
Por este mismo motivo, tener al menos dos pares de zapatillas es importante para poder seguir entrenando incluso después de los días en que corremos con lluvia, porque utilizar las mismas al día siguiente aunque estén mojadas puede generar desde ampollas hasta hongos o pie de atleta. Correr con un par no diseñado para este deporte puede provocar lesiones, por lo cual no es recomendable.
Además, acostumbrarse a no utilizar siempre el mismo par de zapatillas otorga cierta versatilidad y capacidad de adecuarse al cambio, lo cual es muy importante para los corredores. Además, experimentar con distintos tipos de suela, plantillas y materiales nos permite aprender cuál es la combinación que nos dará un mejor resultado en la carrera.
Más de un par de zapatillas, un recurso para correr con más libertad.