En invierno, a veces es difícil saber qué ropa utilizar en los entrenamientos, para que sea abrigo suficiente y, al mismo tiempo, no genere una mayor sudoración que haga que la corredora pierda líquidos y se deshidrate.
En lugar de dejar de entrenar, a la hora de elegir la ropa lo mejor es vestirse en capas: la que está más próxima al cuerpo debe ser ligera, para permitir que la piel respire y que el sudor no se acumule y acabe bajando la temperatura corporal. Una musculosa con una remera de manga corta encima es una buena opción. Si hace mucho frío, se puede incluir un buzo, y arriba una campera que, en días de lluvia, debe ser impermeable para evitar que el agua penetre.
Una vez cubierto el tren superior, surge la duda sobre qué usar debajo: ¿pantalones largos o cortos?
Lo primero que hay que revisar es la temperatura y las condiciones generales del clima – si llueve o hay viento, por ejemplo, siempre será mejor optar por los largos.
En clima seco, sin embargo, conviene optar por los cortos, a menos que la temperatura sea por debajo de los 0 grados. Sucede que estas prendas otorgan una mayor libertad y amplitud de movimientos, y resultan más cómodas para correr, aún con frío. Además, como las piernas son las partes del cuerpo que más trabajan durante la carrera, entran en calor rápidamente, cuentan con una buena irrigación sanguínea y sufren menos las condiciones adversas del clima.
Si de todos modos la corredora prefiere utilizar largos, porque se siente más cómoda o más segura, se trata de elegir una buena tela: hay mallas térmicas y elásticas especiales que resultan cómodas y convenientes. Utilizar ropa demasiado abrigada no es recomendable, porque el aumento en la sudoración puede conllevar una deshidratación poco saludable.
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