Son pequeños alimentos que, en el invierno, realizan un aporte nutricional muy completo al tiempo que cubren las necesidades energéticas más exigentes en los días de frío.
- El trigo es un cereal popular porque se utiliza para hacer pan, pero el grano entero es una saludable fuente de vitaminas y minerales.
Para consumir como una legumbre e incorporarlo en guisos, sopas, con pastas, verduras o carnes, se debe lavar bien y remojar durante dos horas antes de cocinarlo en tres partes de líquido por una de cereal.
- Por estar presente en muchos desayunos, los beneficios de la avena son conocidos, pero no se debe limitar su consumo a las primeras horas de la mañana: sopas, cazuelas de verduras, con legumbres. Las combinaciones son infinitas, y su incorporación a la dieta diaria asegura una buena dosis de fibra, hidratos de carbono, proteínas, grasas de buena calidad en una cantidad limitada, vitaminas, minerales y oligoelementos.
- El centeno también es un ingrediente muy utilizado en la elaboración de panes, pero cuyos granos enteros, remojados para tiernizarlos y luego cocinados como arroz, se pueden consumir con manteca y queso rallado, para una receta inusual pero deliciosa. De la misma manera, el mijo pelado, el maíz, la quinoa, el amaranto, pueden ser ingredientes ricos nutricionalmente que, lentamente, se incorporen a la alimentación diaria para una mejor nutrición.