Paciencia cuando se presentan lesiones, para permitir al cuerpo recuperarse por completo.
Paciencia para retomar el entrenamiento con suavidad y prevenir nuevas heridas.
Paciencia para ver los resultados, que llevan tiempo, energía, trabajo y mucha constancia.
Paciencia para encontrar el ritmo y la velocidad justas para estar siempre cómodos en la carrera.
Paciencia para encontrar el placer en el silencio de la naturaleza, y en cada movimiento del cuerpo durante la carrera.
Paciencia en la largada de la competición, cuando todos salen alocadamente a un ritmo infartante; el tiempo para ir alcanzando a los demás llega después.
¡Correr también es una cuestión de actitud!
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