Pequeñas molestias en el entrenamiento

Cada vez que realizamos ejercicio, el cuerpo se pone a prueba y se somete a distintos cambios. ¿Por qué ocurre esto?

Picazón en las piernas: Algunas corredoras sienten picazón en las piernas a los pocos minutos de salir a correr. Esto no debe ser motivo de alarma, porque es la forma en la que el cuerpo indica que está entrando en calor e irrigando mayor cantidad de sangre a la zona que está siendo trabajada en ese momento, que son las piernas.

A medida que el ritmo cardíaco aumenta, pequeños capilares y arterias de los músculos se expanden rápidamente y los nervios adyacentes le envían señales al cerebro, que traduce el mensaje en picazón.

Lo que se puede hacer para contrarrestarlo es bajar la velocidad y calentar durante un tiempo más prolongado, para ir aumentando la exigencia a lo largo del entrenamiento y mejorar el rendimiento final. Entumecimiento en los dedos de los pies.

En el ejercicio, la combinación de la temperatura corporal en aumento y el impacto constante de las zancadas sobre el asfalto o las superficies dura hace que los pies se hinchen, especialmente en invierno cuando se utilizan medias muy gruesas, que pueden cortar la circulación de los pies. Es necesario cuidar que las zapatillas sean de un talle adecuado y no demasiado chico, para permitir una correcta irrigación de los dedos de los pies y evitar su entumecimiento, que resulta muy molesto para la carrera. Goteo de la nariz: Este síntoma se llama Rinitis inducida por el ejercicio; para algunas corredoras, el ejercicio puede desencadenar los síntomas de una reacción alérgica como la congestión, dolor en los senos, secreción nasal, dolores de cabeza y picazón en los ojos.

Si bien el ejercicio en sí mismo puede ser el disparador, la combinación con otro factor desencadenante, como el polen o el frío, puede empeorar los síntomas.

Lo mejor que se puede hacer es acudir a un profesional que indique si es el ejercicio el que provoca el goteo, y recomiende el mejor tratamiento a seguir. Enrojecimiento exagerado de la cara: La sangre caliente y más oxigenada de lo habitual corre a la superficie de la piel, y ayuda a irradiar el calor fuera del cuerpo para evitar que el organismo se sobrecaliente a causa de la actividad. Si se siente un exceso de calor en cualquier parte del cuerpo, lo mejor es parar progresivamente, pasando de la carrera al trote y luego a la caminata, beber agua para rehidratar el organismo y reponer líquidos y electrolitos, y volver a la carrera. Ganas de ir al baño: Los movimientos hacia arriba y hacia abajo puede irritar los intestinos y producen sensación de tener ganas de ir al baño. Comer muy poco antes del entrenamiento, el consumo de cafeína o edulcorantes artificiales, y no haber consumido suficiente fibra para mantenerlo, pueden ser otras causas del problema, que se soluciona con una alimentación balanceada y ordenada, además de ejercicios que contribuyan a fortalecer el suelo pélvico como los hipopresivos o los abdominales localizados.

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