Se le llama uña encarnada cuando el borde de la uña se entierra dentro de la piel del dedo del pie, y se presenta dolor, enrojecimiento e inflamación alrededor de la uña.
Esto puede ocurrir cuando se tienen uñas curvas o mal cortadas, una lesión en el dedo del pie, o cuando se utiliza un calzado que no ajusta correctamente.
Suele darse en el dedo gordo del pie, porque es el que está más expuesto y el que tiene un mayor rozamiento con el borde del calzado.
Si la afección no es tratada a tiempo, la piel alrededor de la uña se puede enrojecer e infectarse.
Se puede realizar una limpieza de la siguiente manera:
* Remojar el pie en agua caliente para ablandar la zona.
* Tratar de separar la uña de la piel inflamada, usando una lima para uñas.
* Colocar un pequeño pedazo de algodón bajo la uña y humedecerlo con agua o antiséptico, para evitar infecciones.
Para lograr una curación completa, estos pasos se deben repetir varias veces al día, hasta que la uña comience a crecer y el dolor desaparezca.
Si el dolor es demasiado fuerte o la limpieza no alcanza, se debe acudir a un podólogo profesional que realice un diagnóstico, y realice una curación con otro tipo de elementos, un tipo de tratamiento especial o la toma de antibióticos para tratar la infección.
El tratamiento generalmente es efectivo para controlar la infección y aliviar el dolor, pero para evitar la cronicidad es importante tomar medidas preventivas y realizar un cuidado de los pies diario.
Para prevenir, es importante utilizar un calzado que ajuste correctamente y no genere rozamientos en la piel que puedan dañarla y contribuir a que la uña se entierre. A la hora de recortar las uñas, se debe modelar una línea recta por la parte superior, sin dejarlas demasiado cortas. Mantener los pies secos y limpios es importante para evitar infecciones, y en caso de diabetes, se deben realizar controles periódicos con un profesional.
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