En primera persona: "Vuelvo al sur..."

Las vivencias de un mendocino que participará del Patagonia Run, 84km de uno de los principales ultramaratones de montaña de Latinoamérica.

Foto: MDZ
Foto: MDZ

 Por Claudio Pereyra Moos

 “Vuelvo al Sur, como siempre se vuelve al amor, vuelvo a vos, con mi deseo, con mi temor…”, dice el célebre tango de Fernando Solanas, que con música de Astor Piazzola y la voz aguardentosa del Polaco Goyeneche, me deleitaba a fines de los ’80 en la película Sur, escrita y dirigida por el mismo Pino.

Ya empiezo a revivir el espíritu de ese film y de ese tango, a pocas horas de partir hacia nuestra hermosa Patagonia, más precisamente al Parque Nacional Lanín, San Martín de Los Andes, para participar el sábado que viene del ultramaratón de montaña Patagonia Run (PR), en su modalidad 84 km.

Es que esas obras maestras de la cinematografía y la música son un canto a la libertad y eso es lo que siento yo cada vez que regreso al Sur para correr como caballo desbocado por filos, cerros, pampas y costas de lagos patagónicos…

En esta oportunidad la experiencia será más fascinante ya que invitaré a los lectores de MDZ  que corran conmigo esta espectacular competencia a través de mis relatos.

¿Qué es el Patagonia Run?

El PR es una carrera de montaña que tiene varias especialidades: 100 km, 84 km, 63 km, 42 km, 21 km y 10 km.

Casi la totalidad de estas distancias se corren en plena naturaleza, sólo hay un breve trecho asfaltado  en la llegada al ingresar a San Martín de Los Andes.

La largada se hace en las afueras de la ciudad patagónica , más precisamente en el Regimiento de Caballería de Montaña nº 4, para adentrarse al Parque Lanín. Se corre, trota y “trekea” por senderos de montaña, filos y pampas; se costean lagos (como los bordes del Lácar, una auténtica belleza) y se atraviesan diversos arroyos donde hay que meter las piernas en el agua (aunque  nunca más arriba que las rodillas).

Las condiciones climáticas son extremas, especialmente en las distancias más largas ya que un gran tramo de estas carreras se hacen de noche con temperaturas bajísimas que pueden alcanzar hasta los 10 ºC negativos y con fuertes vientos.

La modalidad de la competencia es non stop es decir que no se hace por etapas.

Los 100 km se largan a la 0 hora del sábado y el límite para llegar es la hora 22. En los 84 km se larga a las 2 y el límite también es a las 22.

Este ultramaratón no es de orientación ya que todos los recorridos se hacen por senderos convenientemente señalizados por cintas, incluso reflectivas para los tramos nocturnos.



La dificultad de las carreras de montaña no hay que medirlas únicamente por las distancias que se corren sino, principalmente, por el desnivel acumulado que tienen. Por ejemplo en la modalidad 100 km hay 4.443 mts de ascenso acumulado y 4.523 mts de descenso; mientras que los 84 km hay 3.131 mts y 3.212 mts respectivamente. En los 100 km la máxima altura alcanzada son los 1785 mts snm (cima del Cº Colorado), mientras que la mínima son los 641 mts snm. En los 84 km el punto más alto es la cima del cerro Quilanlahue (1672 mts snm), mientras que la mínima son los 641 mts snm. Cabe acotar que ambas modalidades coinciden en gran parte de sus trayectos, salvo que el de los 100 km incluye el cerro El Colorado.

Dimensión de la competencia y logística

Para entender la dimensión del PR basta con pegar un vistazo a la cantidad de participantes y de personal de organización que tiene y a la inmensa logística que despliega.

En esta edición (la cuarta) participarán, entre todas las categorías, casi 2600 corredores:  450 en los 10K; 900 en los 21K; 600 en los 42K; 230 en los 63K; 170 en los 84K y 300 en los 100K. El 52% son varones y el 48% mujeres.

Para ver la trascendencia mundial que tiene, vasta ver que el 32% de los participantes son extranjeros: la mayoría brasileros (24%), aunque también hay una buena porción de chilenos (6%). También hay venezolanos, ecuatorianos, uruguayos y estadounidenses. En tanto que países como Alemania, Bélgica, Reino Unido y España estarán presentes con un representante cada uno.

Del 68% de argentinos sólo el 2% son lugareños y hay representantes de todas las provincias.

En cuanto a la logística del evento, podemos decir que cuenta con un total de 472 personas para asistir a los corredores (médicos, paramédicos, banderilleros, personal de seguridad y rescate, asistentes de puestos de asistencia, etc.)

Aproximadamente cada 10 km hay puestos donde los competidores pueden hidratarse y alimentarse y en 3 de ellos pueden dejar un día antes de la competencia ropa para cambiarse.

En los 11 puestos de asistencia habrán, entre otras cosas, 13.500 barras de cereales; 3.000 sacramentos; 3.000 empanadas; 200 budines; 6.000 paquetes de galletitas (entre dulces y saladas); 3.200 bananas; 10.000 botellas de medio litro de bebida isotónica; 12.000 botellas de medio litro de agua mineral; 3.000 botellas de medio litro de gaseosa. Tampoco faltarán ni té, ni café, ni caldo con municiones, ni caramelos, ni pasas de uva, ni papas fritas.

¡¡¡Vamos a trotar 84 km!!!

Este año no podré correr los 100 K porque cuando me fui a inscribir los cupos ya se habían agotado, por eso me tuve que conformar con los 84K.

No me hice mala sangre ya que esta carrera también es muy interesante y como tengo planeado competir en por lo menos dos ultramaratones más a lo largo de este 2013, más algunas carreras de trail run en mi Mendoza, no viene mal regular los esfuerzos.

Además el hecho de volver a mi querida Patagonia argentina tapa cualquier “decepción”. Es que, como dice el tango de Pino “llevo el Sur como un destino del corazón”.

¡¡¡Los espero el sábado en la línea de largada!!!