Cuidar la piel para mejorar y prevenir lesiones

Una de las partes más importantes del cuerpo, tanto por su extensión como por su función de protectora y de sostén, es la piel. Conocerla puede ayudar.

La fascia es el tejido conectivo que envuelve y contiene a los músculos, huesos, nervios y órganos, además de mantener la forma. Es una red continua de nervios, células sanguíneas y vasos linfáticos y, a pesar de sonar frágil, posee la fuerza que sostiene a todo nuestro cuerpo.
Este tejido se divide en tres capas generales, y aunque cada una tiene su importancia, la que puede incidir en el rendimiento deportivo es la más superficial, aquella que yace directamente debajo de la piel.

El daño producido en este nivel del tejido puede reducir la velocidad y aumentar el riesgo de sufrir lesiones. Mientras que en su estado sano está bien hidratada, es elástica y fácil de estirar, una fascia superficial descuidada se encuentra deshidratada y se adhiere con facilidad a las otras capas, arrugándose y aumentando el riesgo de desviar a los huesos de su lugar, atrapar nervios entre los tejidos, reducir el largo de los músculos y comprometer el ángulo de movimiento de las extremidades.
Entre las lesiones más comunes a raíz de una fascia poco saludable están la fascitis plantar, que genera dolor en las plantas de los pies y puede derivar en desviación de la pisada, dolores articulares y de columna; y la famosa “rodilla del corredor”, generada por la deshidratación y tensión entre los pliegues de la capa más superficial.

La mejor manera de mantener la fascia saludable, es realizar estiramientos que promuevan la flexibilidad, movilidad y liberación de tensión entre los músculos y todos los tejidos y fibras nerviosas. Practicar yoga y elongar luego de la actividad física, contribuyen a lograr este objetivo.


La aplicación de presión externa también ayuda a lograr elasticidad. Aunque los masajes en profundidad realizados por un profesional sobre pliegues específicos o adhesiones de la fascia a capas internas suavizan los tejidos y aumentan el fluido de sangre y secreciones linfáticas, el auto masaje también resulta efectivo para tratar algunas dolencias. Los expertos recomiendan utilizar herramientas específicas en lugar de las manos para aumentar la presión; para áreas extensas del cuerpo, un rodillo puede funcionar. Para zonas más pequeñas o limitadas, elementos redondos y pequeños como pelotas de tenis pueden funcionar.

A pesar de estos remedios caseros, una consulta con un dermatólogo que diagnostique y recomiende un tratamiento siempre es aconsejable para conocer y dedicar al cuerpo el mejor cuidado posible. Saber más sobre la condición en la que nos encontramos ayuda a mejorar el rendimiento y la salud general.