Científicos especializados en la aplicación del carbono en objetos de la vida diaria, han logrado manipular su estructura atómica para crear hilos híper delgados, más finos incluso que un cabello humano, que poseen una gran resistencia y flexibilidad.
En la actualizad, estos microfilamentos son utilizados en la confección de elementos deportivos tan disímiles como trajes de baño para nadadores, zapatillas, asientos de bicicletas, pelotas y raquetas de tenis, pero los expertos trabajan en la posibilidad de generar tejidos que, ante los estímulos, reaccionen de manera similar a los músculos humanos.
Si bien esta teoría parece remota, una serie de estudios realizado por un equipo del Instituto de Investigación de Polímeros Inteligentes de la Universidad de Wollongong, en Australia, revela que, con los métodos de inducción correctos, es posible lograr torsiones, dilatación y contracciones en este material.
El éxito de estas pruebas permite al equipo pensar en la confección de indumentaria “inteligente”, cuyos hilos reaccionen ante el calor del cuerpo o la luz solar y cambien la porosidad de las prendas de acuerdo a la sudoración del usuario o los cambios de temperatura en el ambiente.