1. Hacer respiraciones cortas y superficiales, inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Si falta aire, realizar una inhalación profunda que provea mayor cantidad de oxígeno al cuerpo.
2. Manejar los tiempos de inhalación y espiración. Una buena idea es marcar el ritmo de acuerdo a los pasos; por ejemplo, dos zancadas entre cada toma y expulsión de aire. Cada corredor debe encontrar su propio ritmo, pero si aún así se siente fatiga, se debe aminorar la marcha.
PRUEBE CON RITMOS RESPIRATORIOS. Muchos corredores utilizan un ritmo de “2-2”, lo que significa que dan dos zancadas (de izquierda a derecha), a medida que inhalan, y dos a medida que exhalan. Pero otros ritmos podrían funcionar para usted también. Por ejemplo, podría probar un ritmo de “3-3” y un ritmo de “2-3”. Variar su ritmo respiratorio podría resultar útil especialmente cuando realice un cambio de terreno, tal como una cuesta.