Correr es una actividad que en los últimos años ha sumado adeptos, y cada vez más marcas organizan carreras de fondo para promocionar sus productos. Más allá del costado comercial, lo cierto es que mucha gente se anota y participa de estos eventos, muchas veces sin realizar ningún tipo de chequeo para conocer sus deficiencias y limitaciones, lo que resulta potencialmente riesgoso para la salud. Los estudios médicos mínimos e indispensables que hay que hacer para asegurarse de que el organismo está en condiciones de pasar esta prueba son:
- Un repaso por la historia clínica particular para descartar enfermedades o complicaciones relacionadas con los antecedentes médicos - Hemograma completo (plaquetas, glóbulos, potasio, glucemia, proteínas, etc) - Orina completa para descartar disfunción renal - Examen clínico cardiológico (presión arterial y frecuencia cardíaca) - Electrocardiograma de reposo Las personas mayores de 35 años deberán sumar a estos controles una Ergometría o prueba de esfuerzo, que analiza el tamaño del corazón, el estado de sus paredes y válvulas, entre otras características del músculo cardíaco. Cualquier anomalía presentada al realizar estos exámenes debe seguirse de cerca y ser estudiada en profundidad, más allá de la participación en carreras o entrenamiento físico de la persona afectada. Conocer el cuerpo es el primer paso para lograr una vida sana y duradera. Y vos, ¿cuándo te hiciste tu último chequeo?