Consejos para correr, mejor, al levantarse a la mañana

A todos nos cuesta correr por la mañana, más en la semana cuando lo que te espera es una agenda cargada. Algunos consejos que lo harán más fácil.

 

Acuéstate temprano la noche anterior

¿Evidente?¡No tanto! Los corredores a los que les gusta o que tienen que correr al levantarse suelen ser madrugadores. Y una buena parte de su vida se organiza en torno a este rito deportivo.
Puntos esenciales a tener en cuenta: no cenes tarde (lo ideal es hacerlo doce horas antes de la sesión de entrenamiento prevista para la mañana) y duerme un mínimo de seis horas. Asegúrate de que has programado bien el despertador. No dudes en colocarlo fuera del alcance de la mano si eres de los que se vuelven a dormir rápidamente. ¡La ocasión lo merece!
 

Planifica el programa de la sesión de entrenamiento con antelación

Salir a la aventura está bien. Pero a primera hora de la mañana, con el cuerpo deseando estar entre las sábanas y la mente incapaz de pensar la más mínima idea sensata, vale más seguir un plan estudiado y validado con antelación.
Ten en cuenta el tiempo que tienes y dibuja mentalmente el recorrido que vas a realizar. Es muy útil tener un plan B, por si surge un imprevisto profesional o familiar en el último momento. De este modo podrás, por ejemplo, correr veinte minutos en un circuito cercano. ¡Y siempre es mejor 20 minutos que nada!
 

Prepara la ropa para correr antes de irte a la cama

¡Es mucho más que un simple detalle!Elegir la noche anterior entre mallas o shorts, cortavientos o camisetas sin mangas, permite evitar la tentación matinal del "no sé qué ponerme". Deja todo el equipo de correr al lado de la cama, para ponértelo nada más levantarte, sin hacerte demasiadas preguntas...
Decide la ropa en función del tiempo previsto para ese día, pero ten siempre en cuenta el frío intenso que puede hacer antes de la salida del sol. Y si todavía es de noche cuando te pones en marcha, no te olvides de usar ropa (o un chaleco) fluorescente.

 

> Come algo muy liviano

No sumes el trabajo de hacer la digestión al esfuerzo que vas a realizar. Si la cena de la noche anterior ha sido equilibrada – con una mayoría de azúcares lentos -, tu cuerpo no necesita un suplemento importante de energía.
Todo lo que necesitas es recargar el stock de glucógeno gastado durante el sueño, comiendo una rebanada de pan integral con un poco de mermelada. Los yogures desnatados, la fruta fresca o los cereales también están recomendados para los que quieran correr de buena mañana sin hacer ayuno. Bebe una taza de té o simplemente un gran vaso de agua. Adáptate a las condiciones meteorológicas. Si hace calor, no dudes en llevarte una cantimplora al salir de casa.

 ¡No intentes batir ningún récord!

Dedica un tiempo al calentamiento.Tus músculos - y el corazón es uno de ellos – necesitan un periodo de tiempo, a veces importante, para poder acelerar el ritmo. Opta por ponerte en marcha de manera progresiva. Empieza yendo apenas más deprisa que en una marcha rápida y luego sube gradualmente hasta un nivel de resistencia, es decir el ritmo que puedes soportar durante al menos 30 minutos sin empezar a jadear.
Si quieres correr alternando secuencias intensas con fases de recuperación, alarga el calentamiento para estar totalmente preparado cuando inicies la parte más intensa del entrenamiento. En general, el cuerpo reacciona mejor a los esfuerzos sostenidos al final de la jornada. Por lo tanto es mejor no ser demasiado ambicioso y acabar cada sesión matinal volviendo a la calma de manera gradual, por ejemplo, con un trote ligero.

Correr al levantarse por la mañana es una excelente manera de empezar el día de un modo dinámico, pero hay que seguir ciertas normas para sacar el máximo provecho a cada sesión de entrenamiento.

 

Buena carrera !