Ya hemos dicho que las zapatillas para corredores pesados deben reunir algunas características particulares, y esto es así porque con el peso corporal se modifica también nuestra pisada y el impacto al correr sobre nuestras articulaciones.
Entonces, si has perdido peso corriendo, quizá tu pisada haya cambiado y no esté tan pronada como antes o las cargas se distribuyan de manera diferente. También tu calzado no requerirá tanta amortiguación y puedas beneficiarte de unaa zapatillas más livianas.
Asimismo, en el caso de que la pérdida de peso sea importante, puede haber cambios morfológicos en el pie, por ejemplo, éste puede estar más delgado y menos ancho, por eso, la zapatilla puede quedar muy holgada, rozando el pie mientras corremos.
Por todas estas razones, lo mejor si has perdido peso corriendo es considerar un cambio de zapatillas con previo análisis de la pisada nuevamente para visualizar cambios posibles.
Fuente: Vitónica