Es muy recomendable realizar esta prueba una vez al año junto con todos los chequeos de control completo. También lo podes hacer antes de comenzar tu temporada de entrenamiento y al finalizarla para estudiar la evolución ergométrica, tanto de corazón como del nivel metabólico al asumir el cansancio y esfuerzo.
“La prueba de esfuerzo se trata de una técnica diagnóstica con el objetivo principal de poner de manifiesto cualquier alteración, fuera de los parámetros normales del corazón mientras realizamos un esfuerzo deportivo, posibilitando prever incluso un posible infarto o angina de pecho.”
La realización de esta prueba tiene un sencillo mecanismo.
Ropa adecuada: Usa ropa cómoda, la misma que usas para entrenar.
Monitoreo: Antes de comenzar la prueba nos conectaran al monitor principal, mediante unos electrodos, donde se podrá visualizar un electrocardiograma dinámico.
Realización del esfuerzo: Se comienza de forma suave y cada tres minutos se va elevando la intensidad del ejercicio, observando la frecuencia del corazón y presión arterial. En el caso que el corredor desee o no pueda continuar, se detendrá la prueba pasando a la fase de recuperación.
Este procedimiento es la forma de una prueba básica de esfuerzo, que normalmente se complementa con un ecocardiograma visualización del corazón mediante una ecografía, para visualizar si existe alguna deformación importante del músculo, además se puede ampliar esta prueba con un Holter dinámico, que graba durante al menos 24 horas la frecuencia continua del corazón.
Desde el punto de vista médico, esta prueba es muy recomendable realizarla a todos los deportistas, por someterse a un esfuerzo diario.
Fuente: correr.es