Este momento del maratón conlleva un cansancio casi ineludible. Existen razones
físicas y soluciones mentales para atravesar esta pared de concreto.
A esta altura de la carrera, las reservas de glucógeno se agotan. Esto se debe a la transformación de hidratos de carbono, que son consumidos rápidamente. Cuando las reservas de glucógeno llegan a su fin, el cuerpo tiene que optar por las reservas de grasa que no puede ser quemada tan eficientemente. La meta del entrenamiento de maratón debería ser incrementar la capacidad de almacenamiento de las reservas de glucógeno, para que el rendimiento no se vea tan afectado con el consumo de las mismas. No todo corredor tiene que vivir esta experiencia, ya que el porcentaje de grasa en el cuerpo, el peso, la velocidad y el estado físico son factores que pueden influir en este problema. También es decisiva la fuerza mental del corredor en un momento de fatiga.
Un factor importante para poder seguir después de estos 30 kilómetros es la preparación psicológica que el corredor ha tenido durante el entrenamiento. Aquí se podrán aplicar las técnicas de reestructuración cognitiva y visualización previamente descriptas. Estas técnicas son de gran ayuda sin duda, en el momento en que viene el decaimiento o perdemos el nivel de concentración, por pensar en problemas personales, de trabajo, etc. Este momento “umbral” muchas veces se transforma en un momento de quiebre mental. Debemos anticiparnos a este momento sustituyendo pensamientos negativos por otros motivadores, pero a la vez estar atentos a nuestro cuerpo, manteniendo un buen ritmo y un adecuado nivel de hidratación.
La resistencia física a la hora de correr una maratón es importante, pero sin la preparación psicológica existen altas probabilidades de no alcanzar la meta. La meta no es solamente atravesar la línea de llegada. La meta implica recorrer los 42,195 kilómetros con fortaleza y equilibrio. De esta manera se vivirá esta experiencia no sólo como un desafío físico, sino como una experiencia subjetiva inigualable.
Lic. Delia Madero
Psicóloga MN 41798