Durante la última década, la ciencia demostró que las mujeres tienen diferentes patrones de carrera y de biomecánica en las extremidades inferiores con respecto de los hombres. Esto significa que la forma en que las mujeres corren es significativamente diferente y también sus lesiones.
La forma del pie: Los pies de las mujeres tienen una forma diferente. No solo que las mujeres tienden a tener pies más pequeños, si no que también tienen una relación talón-punta diferente. Las mujeres tienen un talón más estrecho que la parte delantera de su pie. Si utilizaran zapatillas diseñadas para hombres, el talón resbalaría dentro la zapatilla, lo que provocaría inestabilidad y roces. Algunas mujeres tratan de resolver este problema comprando zapatillas más estrechas, que les terminan provocando dolores en la parte delantera del pie.
Hoy en día, las diferentes marcas de calzado deportivo desarrollaron un ajuste específico para hombres y mujeres. Muchas veces hasta son fabricadas de forma diferente, utilizando una horma más estrecha que mejora considerablemente el ajuste para las corredoras y previene problemas como el deslizamiento del talón.
Rebote: Una de las funciones clave de las zapatillas para correr es atenuar el impacto que produce el peso del cuerpo en los pies y piernas. Las mujeres tienden a ser más ligeras que los hombres, pero la amortiguación en las zapatillas siempre ha sido diseñada para el peso corporal de un hombre y el material que amortigua es muy denso para las mujeres. Por eso, las mujeres no pueden comprimir completamente ese material y se ven menos beneficiadas por el impulso.
Muchas marcas incorporaron una amortiguación en la zona delantera del pie específica y diferente para hombres y mujeres, con un material con propiedades de amortiguación, pero con una densidad diferenciada según el género al que va dirigida. Ubicada debajo del primer metatarso y extendiéndose a lo ancho del pie, esta amortiguación ofrece a las corredoras gran absorción del impacto y mejor impulso.
Género y pisada: Un estudio científico ha mostrado que la arquitectura del pie femenino cambia según las fluctuaciones de los niveles de estrógeno durante el mes. El estrógeno es conocido por ser un relajante de los tejidos suaves; uno de los efectos que tiene es reducir la altura del arco de pie femenino. Esto a su vez influye en la biomecánica del pie, específicamente en la fascia plantar, un conjunto de tejidos gruesos que se extiende a lo largo de la planta del pie y es fundamental en la estabilidad durante la carrera. Con cada paso, la fascia plantar se contrae y se expande en lo que se conoce como el mecanismo de polea. Hoy el diseño de zapatillas para correr tiene en cuenta este movimiento natural del pie, cuidando y amortiguando esa zona.
Tecnologías como las mencionadas anteriormente, específicas para mujeres, están logrando que las zapatillas para correr sean más cómodas y efectivas para el sector femenino y que cada vez más mujeres las elijan a la hora de entrenar.
¿Vos qué modelo preferís para tu entrenamiento?