¡No aflojes! Aunque es posible que en tu programa de entrenamiento esté incluido un tiempo de descanso, que es necesario y saludable, no es obligatorio renunciar al ejercicio físico en vacaciones, solo hay que buscar la forma de incluirlo sin que la exigencia te provoque falta de voluntad desde el vamos.
Está claro que no hay que obsesionarse, pero las vacaciones no deben ser una excusa para renunciar al ejercicio físico, tomalo con calma y más que un ejercicio fíjatelo como una forma de ocio.
Una buena opción para no sentir que los días de calor son un buen momento para parar el ejercicio es probar otras alternativas, como nadar, hacer deportes de verano que aprovechen el agua o la arena o mismo hacer series de ejercicios en casa sin tener la obligación de salir.
Buscá la alternativa que te guste más y con la que te sientas más a gusto si el calor te hace bajar tu ritmo de entrenamiento, pero recordá que aún en vacaciones está bueno mantener el trabajo físico que hicimos durante todo el año. Hacé, lo que quieras, lo que te haga sentir cómoda, pero ¡hacé!
¿Qué sentís en el verano? ¿Te cuesta más salir a correr con calor o adaptás tu entrenamiento al clima?