Embarazo no significa colgar las zapatilllas

Si estas embarazada, podés seguir corriendo de forma habitual, adaptando el entrenamiento a las nuevas condiciones físicas.

Lejos de resultar perjudicial, correr estando embarazada no sólo beneficia a la madre desde el punto de vista físico y psicológico ya que ayuda a no ganar kilos y a mantenerse activa y feliz, sino también al bebé. 

 

Como punto de partida, lo primero y más importante para salir a correr embarazada es consultar al especialista si el tipo de ejercicio que querés practicar es recomendable según tu estado físico y las condiciones de tu embarazo. La mayoría de expertos están a favor del deporte durante el embarazo, pero sólo si no es un embarazo de riesgo, o hay abortos previos.

 

Cada fase del embarazo presenta particularidades, dependiendo de si sos corredora habitual o no. Se recomienda que las mujeres que antes del embarazo participaban en programas regulares de ejercicio, continúen su entrenamiento sin demasiadas modificaciones, pero para aquellas mujeres sedentarias que deseen comenzar un programa de ejercicio durante el embarazo, se recomienda que el inicio sea en el 2º trimestre, de modo muy gradual y que las actividades sean de bajo o nulo impacto, como caminar o nadar.

 

Como regla general, bajá el ritmo y no te esfuerces al máximo. Corré para disfrutar y mantenerte en forma, no para competir. La mejor forma de saber si tu esfuerzo está controlado es entrenar con un pulsómetro (lo aconsejable es no superar las 140 pulsaciones durante la carrera). Si por lo que sea no dispones de esta tecnología, basta con comprobar que puedes mantener un ritmo de conversación mientras corres, señal de que llega suficiente oxígeno a la placenta para alimentar al bebé.

Una vez en marcha, presta especial atención a las caídas. Por seguridad, es recomendable que corras siempre sobre pavimento plano; si perdés el equilibrio, hacé todo lo posible para caer bien, siempre de costado o hacia atrás, para evitar un traumatismo en el abdomen. Vigilá la sobrecarga de tu espalda y aprovechá los estiramientos después de correr para trabajar la zona pélvica.

Seguramente va a haber días en que no tengas ganas de correr y no tenés por qué obligarte. Como regla general, evitá las horas más calurosas para salir a practicar e hidratate bien. Las embarazadas son más propensas a sufrir insolaciones. Controlá tu alimentación y evitá la hipoglucemia. Procurá siempre llevar bebidas energéticas o frutos secos cuando corras más de una hora, y no dejes pasar más de tres horas sin comer algún alimento como frutas, queso fresco, yogur, galletas integrales, etc.

 

¿Por qué es bueno correr embarazada?

 

-Aumenta los niveles de energía, la resistencia al dolor, la flexibilidad y mejora la capacidad aeróbica

 

-Disminuye la tensión cardiovascular

 

-Evita el exceso de peso

 

-Facilita el parto, y mejora la recuperación física después de este

 

-Mejora la postura y previene los dolores lumbares

-Mejora el estado psicológico, evita la depresión y aumenta la autoestima

 

¿Corriste embarazada? ¿Cómo lo viviste?