El pasado dos de diciembre este corredor, discípulo de otra gran figura del deporte español, Martín Fiz, iba en los últimos metros de la carrera –casi llegando a la meta- y ocupando el segundo lugar. Entonces, se dio cuenta que el primer clasificado, Abel Mutai, amaga a retirarse de la pista porque piensa que ya había culminado la prueba.
Era el momento de Iván de aprovechar la confusión de su rival y hacerse del primer puesto pero no, sus valores prevalecieron y tuvo un gesto que lo enalteció aún más que haber conseguido el primer puesto: frenó y empujó al keniata para que éste llegue en primera posición.
El atleta vitoriano tomó una decisión noble de no aprovechar para salir primero, aún cuando podría haber logrado así vencer a un medallista de bronce olímpico en 3.000 obstáculos de Londres 2012. Estas pequeñas grandes cosas pintan entero a Iván Fernández y a cualquier otro corredor que se precie de serlo y que, con un acto semejante, enaltezca el deporte en sí.
Iván seguramente tendrá otra chance de ganar ya que ha debutado en media maratón con triunfo y un tiempo de 1:03:51 y su carrera está recién despuntando. Con su calidad de persona y deportista, le auguramos que llegará lejos.