En esta nota les traemos el caso de una mujer de 61 añosm que desde hace tres sale a correr sin zapatilla alguna, para entender más del fenómeno de que cada vez sean más quienes se animen a esta tendencia.
Jan Hetherington, con 61 años, corre cuatro días por semana alrededor del Lago Merrit, en Oakland, California. Según cuenta, esto la hace sentir una niña otra vez. La mujer decidió empezar a entrenar sin zapatillas luego de leer el libro “Nacidos para correr” de Chris McDougal
Para ella, usar zapatillas es lo que hace que los corredores sufran más lesiones de las que deberían. Muchos otros adeptos aseguran que es una manera de reconectarse con la forma más natural de correr del los humanos. Si bien no hay estudios concluyentes al respecto –como hemos dicho en notas anteriores- lo cierto es que mucho depende de la forma de pisar de cada persona.
En el caso particular de Jan, correr descalza la ayudó a eliminar los dolores en su talón de aquiles. Antes de animarse a salir descalza, la atleta probó con modelos de Vibram FiveFinger y después se anotó a un grupo por email de barefoot running. Desde que empezó a correr de este modo, logra andar hasta 10 km sobre concreto liso.
Como el caso de Hetherington hay muchos más, como el de la joven que recorrió Norteamérica descalza pero también de muchos otros que han encontrado en andar sin zapatillas sus mejores aliados para proteger sus pies. ¿Te animarías a probar esta opción?