La Asociación de Reporteros Gráficos de la República Argentina (Argra), sede Mendoza organizó una muestra anual que reune las mejores forografías del 2013. A su vez, presentaron en el ECA la muestra 30 Años / Fotoperiodismo en Democracia, compuesta por 50 fotos y fascinaron a los mendocinos.
Para esta ocasión fueron veintitrés los reporteros gráficos que dieron a conocer sus fotografías.
En la Muestra Anual 2013, la imágenes están reunidas en cinco categorías: Vida Cotidiana, Retrato, Política, Deportes y Arte y Espectáculos.
“El gran motivo de organizar esta muestra es que la última se llevó a cabo en el 2006 y queríamos repetir la convocatoria”, explicó a MDZ Sociales Marcelo Ruíz -presidente de la comisión Argra con sede en Mendoza-. Y agregó:
“Nos llevamos muy bien entre colegas y justo coincidió que se presentaba en Mendoza la muestra 30 Años / Fotoperiodismo en Democracia y nos pareció ideal fusionarlas.”
30 años: fotoperiodismo en democracia
Propone un recorrido de 73 fotografías en gran formato seleccionadas a partir del libro 30 años Fotoperiodismo en Democracia de próxima aparición que fue el resultado del un trabajo conjunto de ARGRA con el Programa Memoria en Movimiento de la Secretaría de Comunicación Pública de la Nación. El mismo contó con el trabajo curatorial de destacados referentes del fotoperiodismo y el mundo editorial como Gabriel Díaz, Marcos Adandía, Daniel García y Rafael Calviño.
El proyecto apunta a reafirmar el compromiso de los reporteros gráficos con la memoria, la verdad y la justicia a partir del archivo privilegiado de los fotoperiodistas que han registrado visualmente estas tres décadas de vida democrática. Nuestro objetivo es recordar con imágenes los acontecimientos sociales y políticos más destacados y aportar a la construcción de los imaginarios de una época clave en la historia argentina.
Las galería muestra las imágenes de los momentos más emblemáticos de nuestra historia: desde las polémicas fotos que José Luis Cabeza le sacó a Alfredo Yabrán, hasta los saqueos que ocurrieron en la época de crisis.
Enrique Pfaab puso su sello con un texto emocionante:
Uno anda por la vida olvidándose de casi todo. De los pañuelos, las llaves, los cumpleaños, las ex novias… las novias. Uno se olvida y el resto del mundo también. Uno tiene una acotada memoria individual y la humanidad una estrecha memoria colectiva. Si el tipo hiciera un esfuerzo por recordar algo que pasó hace diez años en su vida, en su ciudad o en su país, seguro que lo primero que le vendría a la cabeza sería una imagen. Y al resto de los tipos como él, les pasaría lo mismo. Pero no sería una imagen cualquiera. Sería la imagen que capturó un reportero gráfico. Porque uno se puede olvidar de lo que significa el hambre, pero difícilmente se olvide de la cara del hambre.
Ese es el oficio: Estar, ver y capturar. Y que esa imagen tenga el enfoque, la luz y el marco necesario como para que no solo refleje ese momento, sino que también en ella se presuma a aquellos que olvidarían ese instante si no fuera porque quedó apresado en una foto. Esa es su tarea y esa su profesión. Porque antes de ese clic hubo horas, años de estudio, de esfuerzo, de búsqueda. Porque un tipo que siembra tres zanahorias en su patio no es un agricultor, uno que escribe dos ideas potables en Facebook no es un filósofo, otro que le da 2 pesos a un pibe en la calle no es el Che Guevara y alguien que usa su celular para sacarle fotos al choque de la esquina no es un reportero gráfico.
Un reportero gráfico es, en esencia, alguien que lucha contra el olvido. Es una curiosa lucha, frenética y estética a la vez. En esa pelea será el primero en terminar con la cabeza rota, porque estará justo en la frontera entre el hecho y el observador, entre lo que ocurre y aquel que no se anima o no puede mirar en forma directa.
Por eso tiene valor repasar este Anuario 2013 de los reporteros gráficos mendocinos. Porque esas imágenes son historia y, aún así, huelen, transpiran, palpitan, conmueven. Son 46 fotos de 22 trabajadores, profesionales, que mezclan todos los días en dosis perfectas la actualidad con el arte, la urgencia con lo perdurable.
Entonces ahí está Emilio, con un pie dentro de un balde y el otro enterrado en el barrio, limpiando el lago del Parque. Dos nietas recordando a sus abuelos asesinados en dictadura. Una forense examinando restos óseos. Un festejo boquense y la ciudad, a través de un charco. Una persecución en pleno saqueo. Pity Álvarez en un baño público. Dos hinchas emergiendo debajo de una bandera. Viti Fayad con casi su última sonrisa. El Loco Julio y su cara con rosca. La vida y nosotros.
Una buena foto es eso: sirve tanto para lo urgente como para el mañana. Es ahora, pero también será después…, y esa es su principal misión.
El día que no haya fotógrafos, estaremos condenados al olvido.