Con un concurrido cóctel en el hotel Sheraton, Tania Driban Molinelli presentó "Piedra libre", una muestra diferente y original que sorprendió a los que se dieron cita en el citadino hotel.
Un sugestivo párrafo introduce la exposición: "Piedra libre es el encuentro de lo que se busca, es en el final el descubrir. Los bastidores se llenan de colores. Se trasladan las formas y se vuelven naranjas, amarillos, azules... casi como un juego reflexivo, el orden va llegando. De repente se instala la forma y el color adecuado. Es momento de parar. Y empieza otra vez... Piedra libre a lo que veo, piedra libre a lo que siento. Te encontré, ya no te suelto, te quedás conmigo, y cuento de nuevo...".
La artista es hija de la recordada Eliana Molinelli, y justamente sobre ella habló con MDZ: “Mi madre me enseñó a cultivar y expresar la creatividad en cada instante que sea posible, fue un ejemplo de genialidad artística y ha sobrevivido en su obra”.
Tania es arquitecta y creció admirando el arte mientras su madre doblaba chapas para convertirlas en imponentes esculturas. De muy chica se animaba con esmaltes en horno y a compartir tardes de acuarelas.
Sobre la línea estética de su pintura, la artista explica que trabaja en papel con manchas "y la intención es que nunca o siempre podrá ser un grito, un paisaje o un rostro. Una mancha es una invitación a otro mundo, uno distinto repleto de imágenes. Son formas que inaugura el alma, las habita y se complace en ellas”.
"He quedado encantada. La verdad, me sorprendió la profundidad de las obras. Me produjeron mucha emoción, me interpelaron y me dejaron pensando", comentó una de las damas presentes.