Con una inauguración súper concurrida, la hija de la adorada artista Eliana Molinelli presentó una nueva e interesante muestra y demostró que sigue los pasos de su progenitora, destacada referente del arte argentino.
Tania Driban Molinelli, nace el 08 de julio de 1974, en la Provincia de Mendoza, Argentina. Su elección y formación académica fue la arquitectura, graduada en el año 2000.
Su pasión y vocación por el arte, por la plástica visual en sus diversos lenguajes y específicamente la pintura (a la que se dedica con mayor énfasis en estos años magníficos en crecimiento, búsqueda y desarrollo creativo estético) comienza desde el principio de su ser, porque el arte se gesta en Tania desde la vida misma, a través de su madre, Eliana Molinelli, una de las artistas plásticas y escultoras más destacadas en su excelencia artística, estilo y trabajo incansable.
Serie de los animales: "Lobo con piel de cordero". Acrílico sobre tela.
Tania Driban Molinelli crece y se forma impregnada de la magia especial del arte, en su hogar, en su familia, en el mundo que la rodea.
Por ello el amor, la pasión, la vocación y el talento son esencia viva y latente, desde siempre y es la madurez responsable de ser individual, la que le permite encontrar en cada obra pictórica su particularidad expresiva. Sus obras pictóricas, de importante tamaño, transitan las técnicas de acrílicos y tintas sobre tela; con una pincelada de carácter que juega entre la fuerza intensa del color y la suavidad, transparencias y manchas sutiles que definen formas, figuras, objetos, escenas, ámbitos arquitectónicos, como espacios de paisajes abstractos; porque la abstracción juega con las figuras, los planos, los espacios, los objetos que componen escenas.
Sus series de cuadros y exposiciones individuales con lleva un título inherente a la misma, destacándose una particularidad conexa, desde su anterior “Piedra Libre”, a la de hoy, en el Centro de Congresos y Exposiciones Carlos Alonso,“PAREIDOLIA”, es el “encontrar” (más que buscar), las figuras y las escenas que surgen del interior del alma, con un acento lúdico, inocente e intencionado, ingenio y maduro a la vez, la niña y la mujer, sus afectos más profundos y ligados a su día a día, y los aspectos decímiles de quienes nos rodean en la sociedad, como la “ serie de los animales”, que cada uno lleva adentro o cambia en distintas situaciones. La “serie de los corazones vestidos”, “…de los viajes” y “…algo está pasando”. Pareidolia, se produce durante el proceso creativo de la artista. En éstas, la línea negra y las figuras se destacan del fondo, con colores intensos en una paleta amplia de azules, marrones, rojos, amarrillos y violetas, blancos y negros obviamente. Los espacios, en cada cuadro, siempre son abiertos, aún internos, son espacios sin límites que invitan al espectador a continuar el “encuentro”,… en la próxima serie de Tania Driban Molinelli.