Disnomia: una feria muy particular

Con conceptos inspirados en palabras fuertes, como "caos", "vida" y "libertad", este nuevo encuentro de diseñadores y artistas independientes revolucionó la sala mayor de la Nave Cultural. MDZ Sociales estuvo allí y en esta nota te muestra una galería de fotos con varios de los que no se la quisieron perder.

Copadas con "Dolce Vita" cooking wear: Jimena Villanueva, Rosario Díaz Araujo, la pequeña Candelaria, Anita Pozo y Elina Cano. Foto: Federico Croce/MDZ
Copadas con "Dolce Vita" cooking wear: Jimena Villanueva, Rosario Díaz Araujo, la pequeña Candelaria, Anita Pozo y Elina Cano. Foto: Federico Croce/MDZ

“Yo soy el caos. Yo soy la sustancia de la que sus artistas y científicos construyen ritmos. Yo soy el espíritu con el que sus hijos se ríen en feliz anarquía, payasos. Yo soy el caos. Estoy vivo, y te digo que eres libre”. Con esa poética frase se resumió un nuevo encuentro integral en el que se unificó la música, el diseño y el arte.

Es que aterrizó en Mendoza un satélite que orbita alrededor del arte y la vorágine: fue la feria Disnomia 2012, una “hija” de las ya tradicionales ferias Indigna.

 

"En medio de tanto caos, ponemos nuestra semilla para hacer de él un espacio de voluntad y libertad", comunicaron a MDZ Alejandra Pérez y Natalia Roitman, las organizadoras. "Nos acompañaron en esta adúltera edición grandes artistas y diseñadores que dieron vida a una jornada particular", comentaron.

Más de 50 diseñadores locales y nacionales, derrochando estilo, creatividad y belleza textil fueron los que coparon la sala mayos de la Nave Cultural de la Ciudad de Mendoza. Pero además hubo propuestas sobre diseño de interiores, productos creativos y hasta clases y ofertas de maquillaje profesional y artístico.

Original. La muestra de AMOR, por Tomás Würschmidt, llamó la atención de todos. Se trató de una muestra-instalación de arte amorosa, con el fin de encariñar los ojos y el alma. Por supuesto, también hubo arte a la venta.

Los DJ´s sets de Caníbal Negro, Efrita, Impuntual y Un mono azul hicieron bailar –o por lo menos, comprar al ritmo de la música- a todos. Por supuesto, interesantes bandas también fueron de la partida: Nunca sabrás de mi, Limón y Fauna.