En Twitter: @muridelbarco
La nueva idea de Aymará es apuntar al mercado corporativo para conjugar la creatividad, el compromiso, el dinamismo y las vivencias en entornos naturales de nuestra provincia. “Bienvenidos. Hoy se van encontrar con pruebas que pueden parecer imposibles pero con la participación de todos ustedes, podrán superarlas. Las cosas que planteamos como desafíos son cosas posibles aunque puedan parecer difíciles. Acá nos ponemos en juego nosotros mismos”, dijo en el desayuno y antes de viajar a Tupungato Alfredo Moretti –Aymará-.
El día amaneció lluvioso y frío, situación que hizo dudar si la actividad se podía suspender. Sin embargo, el lema de la empresa fue: "la jornada no se suspende bajo ninguna circunstancia y las limitaciones las establece cada uno". Se trataba, definitivamente, de un día con muchas pruebas en las que “lo que no está prohibido se puede hacer” recalcó Alfredo, antes de comenzar. Estas palabras fueron escuchadas nuevamente durante los momentos más difíciles.
Los grupos que compitieron se formaron por clientes corporativos del hotel y miembros del staff, que no superaron los doce integrantes. Desde un principio jugaron con la creatividad de estimular la unión. Uno de los más claros ejemplos lo dioel hotel NH Cordillera, que reunió la noche anterior a los participantes y los alojó en sus instalaciones, además de recibir indumentaria que los identificó en la competencia –remeras, gorras y accesorios-. "¡Un punto a favor para los tiburones!", que fue el nombre con el que se bautizaron. De la misma manera lo hizo Intercontinetal Mendoza, que elegió la indumentaria para un día de aventura.
La jornada comenzó con el viaje hacia Tupungato Winelands. MDZ, representado por Muriel del Barco, formó parte del equipo de Park Hyatt hotel y desde allí vivió la experiencia, que resultó ser realmente cinco estrellas. “La mayoría viene con cara de sueño, pero a medida que se van planteando los desafíos se van despertando y se olvidan de los poco que durmieron”, comentó uno de los coordinadores.
Cuando los grupos se subieron a sus respectivos transfers aprovecharon para entrar en confianza y conocer más acerca de sus compañeros de experiencia. El primer sobre se les entregó allí, donde tenían 45 minutos de viaje para describir las características del hotel para el cual participaban, transformando las mismas en una canción que los identificó a lo largo del día. Hubo para todos los gustos: desde cuartetos y cumbias hasta canciones de hinchadas. "No lo dejes ir, no lo dejes ir, ¿por qué?, te lo digo yo, ¿quién es?, Park Hyatt, que viene a salir campeón", cantaron mientrás llegaban a uno de los lugares más lindos del Valle del Uco. "La jornada se viene con todo, tenemos couch de baile, de canto y un contador que es pura creatividad", comentó uno de los representantes del primer hotel cinco estrellas de la provincia.
Para continuar, cada grupo designó un líder, el cual recibió instrucciones sobre el uso de un dispositivo GPS mientras que el resto de los participantes creaba una coreografía a la canción que habían creado durante el viaje. Las manos arribas para algunos, un cuarteto para otros, un haka y hasta un desfile militar fueron algunas de las propuestas de los equipos. ¿Los ganadores de los cinco puntos? Todos. “Realmente estuvieron muy bien y fueron muy creativos a la hora de componer”, dijo unos de los monitores de las actividades.
La búsqueda del primer tesoro se desarrolló cuando el lider permaneció mudo –bajo una consigna- manteniendo el grupo unido hasta encontrar el tesoro, los que cumplieron la consigna sumaron cinco puntos.
La competitividad se vivió, pero de una manera sumamente creativa: chistes, peleas -obviamente fingidas-, canciones y burlas en tono gracioso fueron algunas de las herramientas utilizaron los hoteles que se enfrentaban en un verdadero ring: Tupungato Winelands.
El próximo duelo era llegar a un nuevo destino sosteniendo una soga con la designación de un nuevo líder –ninguno de los integrantes se podía soltar-, hasta encontrar el nuevo sobre. “Al mejor estilo jardín de infantes”, comentó uno de los líderes.
Para alcanzar el tercer tesoro el grupo designó otro líder y cegó a cinco de los participantes del equipo, que tenían prohibido ver durante el recorrido que debían realizar y solo podían confiar en las guías que sus compañeros les gritaban.
Para encontrar un cuarto tesoro, el grupo debió moverse orientándose con el gps hasta un cierto punto siempre envueltos o rodeados con un rollo de papel higiénico. Por supuesto, no debía romperse.
Luego, todos debieron trasladar la mayor cantidad de agua con algunos elementos entregados y teniendo como máximo un lapso de tiempo de diez minutos. El equipo ganador de dicho desafío sumó diez puntos. “La montaña que había que subir era muy alta, pero en diez minutos nos organizamos para hacer dos viajes con cinco vasos. Uno fue Charly –representante de bodega Zuccardi- que los llevó en una bandeja y el resto se trasladó con el resto del equipo. Hubo un tercer intento pero no llegamos con el tiempo”, contó un colega.
Luego de las actividades de campo, los equipos entraron a la segunda etapa donde los desafíos fueron cinco -todos a realizarse en menos de diez minutos-: circuito de golf, con un puntaje de diez puntos, cata a ciegas a cargo de Bodega Zuccardi –valor: cinco puntos-, juego de espumantes, a cargo de Bodega Lagarde –cinco puntos-, juego de varietales a cargo de Bodega Andeluna –cinco puntos- y para culminar un juego de cocina a cargo del cheff Pablo del Río –valor diez puntos-. La mayoría de los equipos superó las pruebas y especularon con el tiempo, lo que provocó peleas y risas entre los contrincantes.
La prueba de cocina dejó que las mujeres se lucieran.
En la etapa final, cada equipo canjeó los vouchers que encontró durante la búsqueda del tesoro por diferentes elementos para poder realizar la foto más creativa. En la fotografía participaron todos los integrantes del grupo, que debieron organizarse y lookearse en diez minutos. Los ganadores fueron los que se animaron recrear una playa muy cómica, que se podrá ver en el sitio de Aymará.
Minutos antes de premiar al ganador, todos degustaron de exquisitos vinos y platos elaborados por Pablo del Río. Allí se coronó al hotel NH, que sobresalió con dos puntos por delante de Park Hyatt. Como si fuera poco, los elegidos para compartir la experiencia outdoors disfrutaron de postres, tragos y habanos que cerraron la jornada de la mejor manera.