Si hay una característica que siempre se destaca sobre el tiempo en la V Región de Chile es la casi certeza de que las tardes son soleadas y cálidas.
Todos saben que el saquito o el buzo son necesarios para pasear en las mañanas, o luego de la caída del sol, pero en las tardes de playa reina febo.
Sin embargo, la primera quincena de enero sorprendió a varios mendocinos cuando varios días fueron “tomados” por las nubes, parapetadas en el cielo y sin intenciones de diluirse.
“La verdad es que ha sido un poco raro este año. Muchas nubes y ventiscas frías que obligaban a elegir planes alternativos para la tarde. ¡La playa está imposible!”, opinó una mamá de cuatro pequeños.
Amigos temerarios. Estanislao Schillardi, Fernanda y Gisela Mieras y Eugenia Nogués desafiaron a las nubes.
“Yo no tengo problema: amo el shopping, así que en los días en los que el sol faltó a la cita, me fui a hacer compras”, contó una adolescente. “Yo les aconsejo a todos que aprovechen esas jornadas para hacer turismo gastronómico: salir a almorzar a las caletas de Valparaíso o a Con Con; o tomar el té en el Cerro Alegre –también de Valparaíso- es un plan excelente. Eso sí, un poquito caro”, aconsejó un importante abogado mendocino.
"En mi caso, la lectura en el balcón, frente al mar, es un plan excelente. Tomo fresco, y si me da frío sigo leyendo dentro del departamento, acompañada de ricos chocolates... ¡Acá son geniales!", contó una conocida empresaria menduca.
Valientes playeros. A pesar de las frías brisas, muchos de los visitantes reñaquenses se arman de coraje e igualmente se instalan en las playas.
Ana Conte, Carla Domínguez, Martina Kretschmar y Flor García Salazar, en el proceso de abrigarse con buzos y camperas.
“Hay que relajarse, disfrutar la vista del mar, y por qué no, gozar del día fresco. ¡En Mendoza todos deben estar achicharrándose de calor!”, dijo uno que se atrincheró en la arena con sus amigos, muñido de buzos y pañuelos XL para paliar el frío.
“Salir a correr es genial. Pero también caminar por la orilla del mar a pesar del frío es un ejercicio excelente. Sentir la arena entre tus manos y pies es un placer sencillo e impagable. Además, les cuento a las lectoras de MDZ que el frío combinado con el agua marina y salada es un buen exfoliante”, explicó Andrea, responsable de un spa.