Llegó el turno del festejo de fin de año del grupo de las mujeres gourmet. Era la última cena de 2008 y el restaurante Apapacho de Vistalba, el lugar elegido para compartir un nuevo encuentro gourmet.
Sólo las más puntuales disfrutaron el momento previo a la cena, en el patio del restaurante con una copa de espumante. Una vez más, la presidenta del grupo, Alejandra Navarría, dio el ejemplo y llegó a las 21.30 -como estaba pautado-, en compañía de su hermana Leticia. Bárbara Villegas también cumplió y, como es su costumbre, 5 minutos antes del horario ya estaba en la puerta del restó.
Mientras tanto en el interior del salón, todo estaba dispuesto para una gran cena y una larga noche de charlas y sorpresas.
Como en todas sus reuniones mensuales, había un motivo para brindar y celebrar, más allá de la finalización del año. Cada una de las 25 féminas tuvo su motivo y lo expresó al resto con su copa en alto.
"Por un año más de reuniones en torno a los placeres del buen vivir", dijo una de las presentes. Rápidamente, otra de las integrantes agregó, "y por un año más de amistad", -un deseo al que se sumaron todas-.
Fue Cristina Pandolfi -ingeniera agrónoma y jurado internacional de vinos- quien en su brindis llamó a la reflexión y enfatizó sobre el objetivo de los encuentros, " no olvidemos que hay mucho más por aprender sobre el mundo del vino y la gastronomía; tenemos que seguir incorporando conocimientos y experiencias sobre el tema".
Una gran foto con las integrantes del club de mujeres gourmet.
Un menú criollo, simple y gourmet. En tres pasos, las mujeres degustaron tres especialidades de la casa: empanadas de carne cortada a cuchillo, entraña a la parrilla con ensalada de hojas verdes y para terminar, brownie con helado. Como recepción hubo bruschettas con jamón crudo. Los vinos y espumantes, de bodegas Chandon.
Regalos y sorpresas para todas. La consigna estaba dada. Cada una tenía que llevar un regalo y luego se sortearía para que nadie se fuera sin un recuerdo de fin de año. Accesorios como pulseras, pañuelos, collares; perfumes, cremas y libros, formaron parte de las sorpresas.
Pero sin dudas, la gran sorpresa de la noche fue la actuación de María Eugenia Godoy. Sobraba un regalo y muchas se anotaron en la lista para llevárselo. Pero sólo ella se animó a recitar un poema en francés y fue la merecedora de un cuadro que obsequió Marcelo Lucena, gerente de Apapacho.