Flor Peña decidió dejar atrás su clásico tono marrón para sumergirse en un colorado que dejo a más de un seguidor con la boca abierta.
Hasta ese momento, su imagen venía construyéndose sobre una melena larga, con ondas suaves y flequillo, que acompañaba looks urbanos relajados, muchas veces con jeans amplios, tops de encaje o gafas oscuras. Ese “antes” funcionaba, era coherente con su estilo, pero también parecía listo para mutar.
Compartió el proceso de cambio en redes, con la peluquería como escenario y el video como testimonio inmediato, casi en tiempo real. Allí apareció la frase que condensó todo el espíritu del cambio: “nadie me lo pidió pero a los 51 quiero ser colorada”.
Para acompañar el post, su elección musical fue “La Colorada” de Pibes Chorros, que terminó de cerrar la transformación con humor y disfrute.