El misterioso rincón de Uspallata al que muchos van a pedir deseos

Turistas y mendocinos llegan hasta ese punto en Uspallata para meditar, recargarse de energía y pedir deseos en medio de un paisaje imponente.

En Uspallata hay un rincón que se ha transformado en uno de los puntos más visitados por los turistas para "recargar energía".
En Uspallata hay un rincón que se ha transformado en uno de los puntos más visitados por los turistas para "recargar energía".(Gema Gallardo Accardi / MDZ)

Hay lugares que no aparecen entre los grandes imperdibles turísticos y, sin embargo, consiguen algo difícil: que quien pasa por allí quiera detenerse. Eso ocurre con la Piedra de Osiris, a pocos kilómetros del centro de Uspallata.

No hay una gran construcción ni un acceso monumental que anuncie su presencia. El paisaje es el verdadero protagonista: montaña, silencio, amplitud y una formación rocosa que se eleva sobre el terreno.

Pero quienes conocen el lugar no llegan solamente por la vista. Alrededor de esa piedra creció, con los años, una serie de relatos y creencias que la convirtieron en un punto elegido por mendocinos y turistas para meditar, recargarse de buenas energías y pedir deseos.

Una piedra frente a la montaña de Uspallata

El camino conduce hacia una zona próxima al Cerro Tunduqueral, otro de los puntos emblemáticos de Uspallata. En medio de ese escenario aparece un cartel sencillo que identifica el sitio: “Piedra de Osiris. Cordillera del Tigre. Lugar de meditación”.

Debajo puede leerse una oración: “Gracias, acepta mis errores y hazme más tolerante. Todo lo de afuera está adentro, por lo que cuido la limpieza de este lugar, para cuidarme a mí mismo”.

Gema Gallardo Accardi / MDZ — Gema Gallardo Accardi / MDZ

La frase parece funcionar como una invitación. Hay quienes simplemente suben a la piedra y contemplan el paisaje. Otros permanecen algunos minutos en silencio. También están quienes llegan convencidos de que el sitio posee una energía particular y aprovechan la visita para formular un deseo. No existe una única manera de vivir la experiencia.

Foto de @PATO-BETO en Tripadvisor.
Foto de @PATO-BETO en Tripadvisor.

Pedir un deseo en la Piedra de Osiris

Entre quienes frecuentan el lugar circula una costumbre particular: subir a la piedra, cerrar los ojos, concentrarse y pedir aquello que se desea.

Algunos visitantes cuentan que llegan hasta allí buscando “cargar energía positiva” antes de continuar el viaje. Otros regresan en momentos importantes de sus vidas. Y hay una práctica que se repite especialmente entre quienes creen en el poder simbólico del sitio: visitar la Piedra de Osiris el día del cumpleaños.

La explicación pertenece al terreno de las creencias. Quienes lo hacen sostienen que comenzar un nuevo año personal en ese lugar, rodeados por la montaña y concentrados en aquello que desean, ayuda a proyectar sus intenciones y confían en que esos pedidos pueden cumplirse.

No hay certezas que puedan comprobarlo. Tampoco parecen necesitarlas quienes llegan hasta allí. Para muchos, el ritual tiene valor precisamente porque combina paisaje, introspección y deseo.

Foto de @PATO-BETO en Tripadvisor.
Foto de @PATO-BETO en Tripadvisor.

El misterio que rodea al lugar

También existen relatos que vinculan la Piedra de Osiris con supuestos puntos energéticos y líneas de energía que atravesarían determinados sectores del planeta. Son interpretaciones espirituales que forman parte del imaginario construido alrededor del sitio, no hechos comprobados científicamente.

La ubicación contribuye, sin embargo, a alimentar esa atmósfera. Muy cerca se encuentra el Cerro Tunduqueral, conocido por sus petroglifos y por la presencia que tuvieron antiguas poblaciones en esta parte del valle de Uspallata.

De esta manera, la proximidad entre arqueología, montaña y relatos contemporáneos terminó creando un escenario especialmente propicio para el misterio.

Un rincón que se descubre casi por casualidad

Tal vez parte del encanto esté justamente ahí. La Piedra de Osiris no necesita una explicación definitiva para atraer visitantes. Algunos llegan movidos por curiosidad. Otros conocen la historia por amigos o familiares. Algunos quieren meditar. Y otros suben solamente para detenerse frente a la inmensidad de la Cordillera.

Después vienen las fotos, el silencio y, para quienes creen en el ritual, el deseo.

En un destino atravesado por caminos históricos, petroglifos y montañas, este pequeño rincón suma otra forma de conocer Uspallata: la de las historias que se transmiten de boca en boca y sobreviven porque siempre aparece alguien dispuesto a creer, o al menos a dejarse llevar por el misterio durante unos minutos.

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