Un instante antes de comenzar su participación en una mesa junto a la jueza Aída Kemelmajer de Carlucci, María Domínguez se permite un pequeño gesto simbólico pero que, precisamente, es el que fundamenta su intervención en una jornada por el Día Internacional de la Mujer. Ese gesto consiste en colocarse un pañuelo blanco sobre su cabeza. El pañuelo es lo que ha definido su identidad en los últimos 30 años.
María, para quienes no la conocen, pertenece a la asociación de Madres de Plaza de Mayo, pero que en Mendoza comenzó a caminar la plaza San Martín desde 1978, por la desaparición de su hijo y de su nuera. Y también para poder hallar a su nieto nacido en cautiverio.
¿Cuándo comenzaron a dar las primera vueltas por plaza San Martín?
Empezamos a mediados del año 78, y éramos muchas al principio. Primero empezamos en el centro de la plaza, alrededor de la estatua de San Martín, pero nos dimos cuenta que ahí no nos veía casi nadie, entonces empezamos a circular por afuera, y eso hacemos hasta el día de hoy. Cada una empezó a raíz de que desaparecieron los hijos. En el caso mío fue cuando mi hijo alquilaba una casa en Godoy Cruz. La madrugada del 9 de diciembre de 1977, rompieron la puerta de la casa, entraron y se lo llevaron con mi nuera embarazada de 7 meses.
¿Y la gente cómo las trataba?
Uh, nos insultaba, nos decía que recién ahora salíamos a cuidar a nuestros hijos, que por qué no lo habíamos hecho antes. Nos decían que éramos las madres de los subversivos, que si no sabíamos de aquellos que nuestros hijos habían matado. Barbaridades. Pero después, a medida que fuimos dando vuelta la historia, pudimos cambiar la opinión de la gente. Ahora la gente nos aplaude y nos dicen “Sigan madres, no aflojen”.
¿Qué pudo saber acerca del secuestro de sus familiares?
Yo siempre digo que Mendoza es un pozo negro, porque uno nunca sabe donde los tenían detenidos. Hasta el día de hoy no sabemos donde estuvieron, y eso que sabemos cuáles son los centros de detención. Sabemos que Las Lajas era uno de los campos de detención de la 4º Brigada, que era una de las fuerzas que más secuestros realizó; la Comisaría 7º de Godoy Cruz; en la cárcel de Mendoza; en el Liceo Militar Gral. Espejo. Pero nunca más pude saber nada, es como si se hubieran esfumado, como si no hubieran existido nunca. Tampoco tuvimos datos de quiénes eran los secuestradores. Según lo que nos contaron los vecinos, hicieron un operativo en toda la cuadra. Era una noche que hacía mucho calor y por eso la gente aprovechaba en la noche para juntar agua. Por eso vieron cómo se los llevaban.
¿Por qué cree que se lo llevaron?
Mi hijo trabajaba en la línea 3 como chofer y el año anterior había estado haciendo la colimba. Fíjate que nunca había tenido problemas, después de eso se casó. Estaba estudiando arquitectura en la Facultad de Mendoza. A él y al compañero que formaron el centro de estudiantes en esa facultad los secuestraron, con dos noches de diferencia. Mi hijo se podía haber ido tranquilamente del país. Los hermanos del compañero le dijeron: "Walter, si se llevaron a Rodolfo, a vos también te van a llevar". Pero el se quiso quedar porque decía que no estaba haciendo nada malo.
Dentro de poco se cumple un nuevo aniversario del golpe y el tema de los derechos humanos ha vuelto a renovarse en Mendoza. Una noticia alentadora es que este año comienzan, por lo menos, dos juicios. Sin embargo, también hay una realidad contradictoria. ¿Cómo juzgan la decisión del gobierno de mantener a Carlos Rico en su cargo?
Ahora lamentablemente tenemos que decir que hemos retrocedido bastante con el ministerio de Seguridad, porque este señor Carlos Rico está denunciado como represor y actuó en la dictadura y ahora nos va a cuidar y lo puso Jaque. Y no solo es él, también un tal Raúl Gómez y los hermanos Chacón. Y nuestro gobernador no quiere retroceder. Es incomprensible una cosa así y más en un gobierno que dice que es democrático y que está alineado con los Kirchner, que si bien tienen muchas falencias, es el único que ha hecho algo en la cuestión de los derechos humanos. Porque si vamos a hablar de Alfonsín y Menem, es un desastre lo que hicieron. Que ponga a un represor como subsecretario de seguridad, es una aberración. Para nosotros eso es un golpe muy grande que hemos recibido con estos personajes, y nada más en seguridad.
¿Qué expectativas tiene respecto de esto?
Nosotros no esperábamos gran cosa de este gobierno. Desde hace mucho que ya no pedimos audiencia a los gobernadores, hemos perdido tanto tiempo con los funcionarios. Empezamos desde Llaver y nunca tuvimos una respuesta. Bordón, por ejemplo, nunca nos quiso recibir. Lo que nos ha dolido mucho es que ponga a un represor que está denunciado, es como una cachetada. Para nosotros es muy lamentable. Le pedimos a Jaque que lo destituya, que ponga a otro. Lo dijo en la televisión hace poco. Dijo que no se va a mover ni medio centímetro. Hace muchos años que perdimos la paciencia en la Justicia, nuestra forma de luchar es estar en la calle. Para la Fiesta de la Vendimia fuimos a manifestarnos con otros organismos de derechos humanos, y trataron por todos los medios de sacarnos para que no nos vieran. Nos mandaron cantidad de milicos vestidos de civil para que nos corrieran.
¿En qué consiste la lucha de las madres 32 años después?
La mayoría somos amas de casa, estuvimos siempre metidas en la cocina, sin saber nada de lo que pasaba en el país. Cuando los hijos crecieron, empezamos a escucharlos sobre lo mal que iba el país, pero yo sinceramente no creía, porque nos decían: “Mamá, están secuestrando a los compañeros y no sabemos donde están”. Y no le creía. Hasta que me pasó a mí. Entonces, tuve que salir a la calle, dejar mi casa a preguntar por mi hijo y por mi nuera y mi primer nieto, o nieta, no sé porque nació en cautiverio. Hoy tiene 30 años y no se donde está. Las pocas que quedamos seguimos los jueves de 11.30 a 12. Ya a los hijos no los vamos a recuperar, eso lo sabemos, pero luchamos para que no se vuelva a repetir lo que pasó en esos años. Lo que se deja de luchar se olvida, y no queremos que esto se olvide. Luchamos hasta que Dios diga basta. Nosotros seguimos como podemos.
"Que Jaque ponga a un represor es una aberración"
Madre de Plaza de Mayo, filial Mendoza.