La reestructuración del fabricante de automóviles Opel por el nuevo propietario francés PSA costará otros miles de puestos de trabajo, estimó hoy el experto alemán en automóviles Ferdinand Dudenhöffer.
Según los análisis del director del Instituto CAR de la Universidad de Duisburg-Essen sobre la base de los objetivos de rentabilidad fijados por el grupo francés, el número de empleados en toda Europa podría reducirse a 24.800 en 2023.
Esta cifra representaría 12.400 puestos de trabajo menos que cuando PSA se hizo cargo de la empresa en agosto de 2017 y más de 5.600 menos que a finales de 2018, destacó Dudenhöffer.
En las fábricas alemanas, los trabajadores están protegidos de los despidos hasta el 30 de junio de 2023. Hasta ahora, Opel ha tratado de persuadir a sus empleados a dejar la empresa a cambio de una indemnización o una incorporación anticipada a planes de jubilación.
Aún está pendiente la venta parcial del centro de desarrollo de Opel en la ciudad alemana de Rüsselsheim, que pasará a formar parte del proveedor francés de servicios de desarrollo Segula. La venta se completará a finales de agosto.
Dudenhöffer basó sus cálculos en objetivos de rentabilidad, medidos por la relación entre costes salariales y ventas.
El experto aseguró que Opel y su hermana británica Vauxhall está en una situación aun mucho peor que las otras marcas de PSA, como Peugeot y Citroën.
También consideró improbable un aumento importante de los ingresos en mercado europeo de los próximos años, que está atravesando un momento difícil.
Por lo tanto, según comentó, los costes salariales de Opel tendrían que reducirse significativamente a través de una reducción de personal, especialmente en Alemania, que es un mercado laboral cara.
En este proceso, la marca pierde cada vez más su independencia, enfatizó el experto alemán