Bajo la mirada atenta del Fondo Monetario Internacional y en plena negociación con las provincias sobre los fondos ajustados con los que deberá gestionarse en 2019, el Gobierno reconoció que habrá la obra pública podría verse resentida.
Como recuperó El Cronista, el ministro del Interior, Obras Públicas y Viviendas, Rogelio Frigerio, reconoció: "Si no encontramos otras fuentes para trabajar en la reducción del déficit, lamentablemente tendremos que recortar la obra pública que es lo que realmente le cambia la vida a la gente".
En ese sentido, planteó el objetivo del Gobierno: "Queremos que el Estado, la política, haga el esfuerzo que no hizo en 70 años. Ahora es el momento de terminar con el problema".
En este contexto, se estima que el recorte de recursos en este sector podría llegar a los 90 mil millones de pesos, cifra que impactaría muy fuerte y que podría hasta paralizar la actividad.
Mientras que en 2017 los fondos destinados a obra pública se incrementaron en un 30 por ciento; en 2018 sólo subieron un 14 por ciento.