La mayor moneda digital del mundo ha sido la gran vencedora del reciente escenario de tensiones generados por el enfrentamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte. En sólo dos semanas, su valor se ha disparado más de un 60% y se ha situado por primera vez en su historia al filo de los 4.500 dólares, según informó El Independiente.
Tal rendimiento no admite comparación con el del oro, que apenas gana un 1% en ese periodo y se mueve aún un 30% por debajo de los máximos históricos que registró en agosto de 2011.
Lo cierto es que el bitcoin, a excepción del carácter de activo físico, comparte con el oro sus características fundamentales como reserva de valor. ¿Puede llegar a ocupar su lugar? Para Tom Price, estratega de renta variable de Morgan Stanley la respuesta es que, al menos por el momento, no. "Durante milenios, el oro ha demostrado su capacidad para soportar y preservar el valor en todas las circunstancias. Por el contrario, la plataforma global de bitcoin requiere literalmente que las luces permanezcan encendidas", señala en un informe citado por Bloomberg.
Es cierto que, frente a las monedas físicas que se mueven a nivel global, como el dólar, el euro o la libra, el bitcoin no puede ser arbitrariamente emitido, sino que se trata de una moneda descentralizada que cuenta, además, con un límite preestablecido de 21 millones de monedas.
En un escenario marcado por años de políticas de estímulo por parte de los bancos centrales internacionales, que han consistido básicamente en la impresión de moneda -lo que, teóricamente, deprecia el valor de las monedas ya en circulación- ahorradores e inversores pueden sentirse atraídos por esta limitación de la criptodivisa.
Este jueves, sin más lejos, el bitcoin amaneció con alzas superiores al 2% que, en pocos minutos, dieron paso a recortes superiores al 3%. Más significativo resultó el desplome del 90% que sufrió en apenas una hora la criptodivisa ethereum el pasado 21 de junio. La moneda se recuperó también de forma acelerada del batacazo.
En relación con esto se encuentra el hecho de que se trata de monedas que aún a día de hoy cuentan con unos volúmenes de negociación limitado. Aunque el valor de mercado de todas las criptodivisas ronda ya los 150.000 millones de dólares -de los que cerca de la mitad corresponden a bitcoin-, se trata de una cifra ínfima en relación con, por ejemplo, los 17 billones de dólares que se movieron en transacciones en efectivo en el mundo en 2016.