La oportunidad de tener a México en "el barrio"

La nueva realidad que enfrenta México es la oportunidad que aprovechó el presidente argentino Mauricio Macri en su visita a Brasil, para atraer la atención del gigante industrial y de consumo que es el país azteca.

 En México están bastante ocupados en mirarse el ombligo: tienen una guerra sin cuartel con el narcotráfico, que deja cada años miles de muertos, la política no vive su mejor momento de regeneración democrática y, además, la aparición de Donald Trump en escena primero los entretuvo y unió en su contra, cuando era una posibilidad, pero ahora que ya es gobierno en Estados Unidos su sombra ya no es sombra, sino todo un peso encima.

Nadie habló jamás del Mercosur en México. El presidente Enrique Peña Nieto, al anunciar que no iría a su reunión programada con el magnate que se volvió presidente, dijo por primera vez -a través de sus colaboradores del área económica- que exploraría nuevos vínculos comerciales en el mundo. Entre ellos, habló de Argentina y Brasil, puntualmente, sin mencionar al resto del bloque del que conforman estos dos países, porque no les interesa, probablemente, ni Venezuela, ni Paraguay y tampoco Uruguay. Mientras Mauricio Macri explora la posibilidad de conquistarlos, aprovechando la coyuntura, en su encuentro con el presidente de Brasil, Michel Temer, todos ya especulan con la probabilidad de que el país azteca se sume al mercado del sur de América.

México es un país "EEUUdependiente". Pero también lo ha sido América Latina, porque así lo quiso. El único país de la Alianza del Pacífico que no miró al Mercosur es México y aunque el bloque sureño estaba en estado catatónico, tiene en la potencia industrial mexicana -gracias a Trump, hay que decirlo- su gran oportunidad de volver a la vida, ya no como un zombie, sino con diagnóstico de hacerlo en toda su entereza.

Aquí es donde algunos expertos mexicanos salen a puntualizar que si el bloque logra un acuerdo con la Unión Europea, tras el fracaso en ese sentido conseguido en 2004 y como fruto de las negociaciones que se reinician en marzo, México podría jugar junto al Mercosur en ese partido, porque las necesidades de Europa son sensibles y aquí encontraría lo que necesita.

Pero también advierten que la orfandad a la que somete Trump a América Latina en su conjunto, ofrece el riesgo de que China asuma el vacío en lugar de Europa, con sus propios métodos de abordaje. China es una cultura, no un país y, por lo tanto, en donde llega, conquista. Y aquí ya habíamos sido conquistados por Europa y es su cultura la que rige nuestras normas, entre otras cosas.

Por ahora, la tímida respuesta de un México golpeado por el nuevo contexto, pero que representa el 45% del PIB de América Latina, es mandar un equipo expoloratorio a Chile, Brasil y Argentina. Buscan aquí compensar las importaciones de granos que necesita México en caso de que Estados Unidos les cierre la frontera económica.

Todavía dubitativos, el vocero del gobierno azteca fue su secretario de Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, José Calzada Rovirosa, quien sostuvo en declaraciones a la prensa económica de su país: "Es una fortaleza exportar 80% de los productos a Estados Unidos, pero también es una debilidad; de ahí que veamos que la diversificación debe darse, los productos de alto valor agregado pueden transportarse en avión como se está haciendo en el caso de las berries y el aguacate; vemos que tenemos posibilidades de diversificarnos y dejar hasta 45% las exportaciones Estados Unidos, para no ser tan dependientes".