Los acuerdos que se perfilaban para la XI Conferencia Ministerial (MC11) de la Organización Mundial de Comercio (OMC) se desdibujaron poco antes de su comienzo, el próximo lunes, en Buenos Aires, y las diferencias entre sus miembros ponen en riesgo, inclusive, que la reunión, máxima instancia de decisión de la entidad multilateral, no cuente con una declaración final de consenso.
Tras el éxito de las anteriores ministeriales, en Bali (2013) y Nairobi (2015), los miembros de la OMC enhebraron desde entonces trabajosas negociaciones en la sede de Ginebra para que en la cita de Buenos Aires se concretaran acuerdos multilaterales para eliminar los subsidios a la pesca, a las existencias públicas de alimentos, y al algodón, entre los temas que se encaminaban al consenso.
Hasta noviembre, un acuerdo para eliminar los subsidios a la pesca ilegal, no declarada, no reglamentada, y a la sobrepesca, estaba cerca de la meta, pero el impulso comenzó a diluirse hasta prevalecer hoy diferencias en torno a definir qué es subvención, y qué no, en función de los intereses de algunas potencias pesqueras, como China.
La MC11 también era el deadline para resolver las distorsiones al comercio que generan los subsidios a las compras de alimentos para distribuirlos a las poblaciones más necesitadas por parte de los gobiernos de los países en desarrollo.
La cuestión forma parte del pilar Agricultura, en el que las llamadas ayudas domésticas, o subsidios directos a la producción agrícola, son el punto álgido de controversia para la mayoría de los miembros, con posiciones muy divergentes.
A mediados de año, la Unión Europea y Brasil presentaron una propuesta que engloba tanto las existencias públicas, como las ayudas domésticas y la reducción de los subsidios al algodón, entre los temas agrícolas. No obstante, los negociadores no pudieron aún unificar la infinidad de propuestas sobre el tema agrícola.
El resto de la agenda para la MC11 incluye medidas sanitarias y fitosanitarias, comercio electrónico, regulación interna de los servicios, facilitación de las inversiones, comercio y desarrollo y participación de las micro, pequeñas y medianas empresas en el sistema multilateral de comercio.
Estos temas tienen variados grados de maduración, pero ninguno, hasta el momento, vislumbra un acuerdo multilateral. Sólo unos pocos son objeto de discusiones encontradas entre si deben, o no, ser objeto de decisión ministerial.
Más allá de las divergencias técnicas, la MC11 corre el riesgo de no contar siquiera con una declaración ministerial final. Los negociadores llegaron a Buenos Aires sin un borrador al respecto y los ministros deberán afinar los recursos semánticos para evitar que Estados Unidos rechace un texto en el que se defienda el comercio libre y el sistema multilateral y se ataque al proteccionismo.
La OMC debe adoptar todas sus decisiones multilaterales por unanimidad, por lo que un solo voto en contra hace caer cualquier acuerdo.
Una salida que se sopesa para salvar una eventual posición irreconciliable de Washington en este sentido es una declaración final de la presidenta de la MC11, Susana Malcorra.
La ex canciller argentina, quien mantuvo en los últimos meses numerosas reuniones con los jefes de grupos negociadores y con varias delegaciones, fue la primera en reconocer que la MC11 podía no arrojar grandes resultados.
"Hay vida después de Buenos Aires", dijo y apuntó a trazar una hoja de ruta para que los temas que pueden decantar en acuerdos multilaterales, pero no están maduros, obtengan consenso en la próxima conferencia en 2019.
El director general de la OMC, Roberto Azevêdo, que hasta último momento instó y alentó a los miembros a construir coincidencias, abogó recientemente para que la MC11 deje compromisos para reforzar el sistema de multilateral y un programa para continuar la llamada Ronda de Doha, lanzada en 2001 para establecer nuevas reglas y mayor apertura al comercio global.
"Será ganancia si salimos indemnes de esta conferencia", resumieron ayer a la agencia Télam fuentes que participarán en las conferencia que se desarrollará desde el lunes hasta el miércoles en el Hotel Hilton de Puerto Madero, para graficar el clima incierto que generan las posiciones del presidente estadounidense Donald Trump.