Reforma financiera y laboral: 5 profecías y 6 refutaciones

Periodistas, analistas financieros, expertos de diversos medios lanzan hoy sus pronósticos en torno al futuro de los impuestos y del trabajo.

Foto: ambito.com
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Cobrarán 15% sobre renta en bonos en dólares y 5% en Lebac y plazos fijos. Según adelantó Bloomberg, "se aplicará una alícuota del 15% sobre la renta en bonos corporativos y soberanos en dólares, y 5% sobre lo percibido en bonos, letras y algún plazo fijo en pesos. Habrá exenciones para compra de acciones y para los fondos comunes de inversión que tengan a las acciones como subyacente principal". Consultados en el Ministerio de Hacienda, aseguraron que la versión de Bloomberg "está bastante cerca de la realidad". Cronista y Bloomberg.

Blanqueo laboral por un año: gratis los primeros seis meses. El plan oficial prevé algunos aspectos hasta ahora no conocidos: uno de ellos, la reducción de dos años a uno del plazo de prescripción para el inicio de acciones judiciales de un trabajador contra su empleador. También se eliminará la valoración del "ius variandi" como garantía de no alteración de las condiciones de trabajo. Hasta ahora, si un empresario resolvía de forma unilateral mudar sus actividades o cambiar las labores de su personal los demandantes podían exigir ser indemnizados o bien continuar en sus tareas habituales. Esta última posibilidad quedará anulada según el texto del proyecto comentado ayer.  En tanto, el Gobierno promete incluir una ampliación a 15 días de las licencias para padres por nacimiento de sus hijos, así como la posibilidad para los empleados de tomar hasta un mes de franco sin goce de sueldo. Otro capítulo que promete controversia para el año que viene: a partir de la próxima ronda de paritarias los gremios y las empresas podrán acordar regímenes especiales de indemnización o seguro de desempleo con aportes de los propios trabajadores del sector. Esa modalidad, que existe en el sindicato de la construcción (UOCRA) podrá ser adoptado por otras actividades sometidas a alta rotación laboral. En otras palabras, los trabajadores podrán aportar para sus propios despidos. Ámbito.

Contribuciones patronales: bajarán 20% por año para sueldos de hasta $ 10.000. Una rebaja progresiva de las contribuciones patronales para los salarios de hasta $ 10.000 y la reducción de la base de cálculo para las indemnizaciones por despido constituyen dos de las principales apuestas de la reforma laboral que el Gobierno prevé enviar en 15 días al Congreso y que aspira a que se sancione durante el período de sesiones extraordinarias. Esas dos propuestas forman parte de los 144 artículos que integran el borrador de un proyecto de ley ómnibus de cambios en materia laboral que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, presentó ayer ante un grupo de abogados representantes de sindicatos y cámaras empresarias. Cronista.

Impuesto al cheque. El gobierno va a ir disminuyendo de aquí a 5 años el impuesto al cheque, deducible del impuesto a las Ganancias. Pagni en Odisea Argentina.

Por qué costará eliminar el impuesto al cheque. Pese a ser un impuesto muy cuestionado, su fácil recaudación y su importancia relativa en la estructura de recursos dificulta avanzar en una estrategia decidida para eliminarlo. Según el proyecto de ley de presupuesto 2018, la recaudación del impuesto ascendería a $ 201.000 millones anuales, equivalentes al 6,6% de la recaudación total y al 1,63% del PBI. Es el tercer impuesto en orden de importancia, luego de Ganancias e IVA, y en un contexto de marcado desequilibrio fiscal. De la misma manera que coparticiparlo totalmente, destinar el 70% de la recaudación por impuesto al cheque a la Anses complicará su reducción o eliminación. Dada la sensibilidad política y social que implicaría remover un tributo que financia el pago de las jubilaciones, es como si el Gobierno buscara perpetuar el impuesto. Por otra parte, si la reforma tributaria busca revisar impuestos distorsivos -que afectan la competitividad y desalientan la inversión-, la medida que se impulsa es contradictoria y prioriza una vez más la coyuntura por sobre el mediano y largo plazo. Una alternativa lógica y realista sería que el Congreso prorrogara la vigencia del impuesto y que, además, aumentara gradualmente su cómputo como pago a cuenta de otros impuestos -sin distorsionar la distribución a las provincias- hasta su eliminación definitiva. Walter Agosto, Cippec, en La Nación.  

Refutaciones sobre el impuesto a la renta financiera

Christian Buteler, Analista financiero: "Todavía falta el detalle y habrá que ver cuáles son los montos a partir de los cuales se comienza a grabar renta financiera y si entra o no acciones, entre otros temas. Creo que Argentina no necesita más impuestos sino menos impuestos. Hay necesidad de bajar impuestos de forma urgente y no sumar sectores a los cuales no los tenías gravados y ahora se comiencen a gravar. Pensemos que el año pasado el Gobierno le pidió a los ahorristas que blanquee sus ahorros y los traiga a la Argentina y los invierta acá. Mucho de estos capitales se volcaron a bonos y ahora se los busca empezar a gravar. En este tipo de medidas el Gobierno tiene mucho más para perder que para ganar. Hay que resaltar que el dinero es una de las primeras cosas que se mueve en forma rápida y puede irse con un solo click hoy en día".  

Leonardo Chialva, Economista y Director de Delphos Investment: "Los minoristas tienen una ponderación muy chica en lo que es Lebac. En lo que es bonos, creo que los títulos locales están arbitrados a nivel internacional y no creo que tengan que rendir más porque a partir de ahora a las personas físicas le comiencen a gravar la renta financiera. Es un mercado mucho más amplio y en esa amplitud en la que participan muchos inversores sofisticados del exterior que miran un mercado mucho más global, no le veo impacto a la tasa en dólares. El único impacto que puede llegar a tener es en el tipo de cambio. Que las personas física vayan directamente a moneda dura. Ese es el mayor impacto al menos en lo inmediato".

Germán Fermo, Director de la Maestría en Finanzas de UTDT: "Una reforma tributaria en un contexto de no reestructuración fiscal es empezar a resolver el problema al revés y no va a funcionar. Da la sensación de que el gobierno siempre esquiva la asignatura más importante de todas: reducción del gasto. Parecería que impuestos menos distorsivos reemplazarían a otros más distorsivos, lo cual está bien, pero eso en la Argentina de hoy es una condición de segundo orden. Argentina requiere primero una fenomenal reestructuración del estado que baje gasto e impuestos en forma conjunta".

Carlos Gil, Gerente de Inversiones de GMA Capital: "Escucho al presidente Mauricio Macri diciendo que nos convoca a lograr consensos básicos para que los beneficios de esta transformación lleguen a la gente y por otro lado, los rumores invaden el mercado de que este mismo gobierno va a impulsar un gravamen a la renta financiara que alcanzaría a los plazos fijos, Lebac y bonos mayores a $ 1,4 millones. Es una gran contradicción cuando lo que se está buscando es previsibilidad y seguridad jurídica y esta medida afecta al ahorro y está en las antípodas de ambos conceptos que se tienen por objetivo. Generaría todo lo contrario: desconfianza, suba del tipo de cambio y tasas de interés".

Miguel Zielonka, Economista y Director Asociado de EconViews: "Todavía no hay detalles sobre cómo se instrumentará el gravamen a la renta financiera y aún no sabemos la letra chica de las modificaciones y ni cómo se planteará el proyecto de ley. Por eso, siempre en el campo de las conjeturas, es posible que no se modifique el impuesto a las ganancias sino que más bien se cree un nuevo impuesto que alcanzaría a depósitos y títulos públicos (incluyendo Lebac). No alcanzaría a acciones y hay dudas respecto de su impacto en la industria de Fondos Comunes de Inversión. Más allá de las dudas que se irán develando en los próximos días, a nivel conceptual tiene sentido avanzar en la dirección planteada. Remover exenciones apunta a un sistema con más equidad y donde haya menos espacio para contribuyentes eludiendo el pago de impuestos. La mejora en el balance fiscal es otro factor positivo en el largo plazo, que probablemente tenga como contraparte la necesidad de re-balancear las carteras en función de cómo sea finalmente promulgado el impuesto. Sería deseable que una vez que se introduzcan los cambios, las reglas de juego se mantengan estables. Un aspecto que probablemente no sea positivo es que debido a la complejidad de un cálculo de la renta en términos reales (renta nominal neta de la inflación), la base del impuesto podría terminar siendo establecida sobre la renta nominal, con lo cual se tributaría doblemente (inflación más renta financiera). El mensaje para los inversores es que tienen que recurrir a un asesor y/o especialista en impuestos para preparar sus carteras de cara a 2018".

Federico Furiase Director Eco Go (Ex Estudio Bein) y profesor en la Maestría de Finanzas en UTDT: "Si bien todavía no contamos con los anuncios formales de la medida, en lo que respecta a la renta financiera, el Gobierno tendría que balancear el potencial rédito fiscal y político frente al costo que se genera por el lado del mercado, sobre todo para una economía que necesita de tasas razonables para financiar el gradualismo fiscal y el shock de obra pública, y para renovar el stock de Lebac sin generar un sobresalto del tipo de cambio que desacople las expectativas de inflación. De todas formas, a mediano plazo, hay que entender que el impuesto a la renta financiera viene dentro de un combo de medidas de ajuste y reformas estructurales que con capital político para pasarlas bajo la línea del gradualismo, serán bien vistas por el mercado. Por eso, a mediano plazo, me sigue gustando el carry trade de las Lebac y la duration/convexidad de los bonos largos en dólares, con lo cual, aprovecharía cualquier potencial corrección por el ruido que genere el anuncio de la renta financiera para recomprar a mejores precios".