El tarifazo explicado

Cómo entender los grandes aumentos en los impuestos registrados en los últimos días. Y hacia adónde apunta este "sinceramiento tarifario".

Foto: ecos.la
Foto: ecos.la

De por sí, la inflación duele porque no existe una tarifa social para la inflación (sólo, la opción de dedicarle más tiempo a recorrer lugares para conseguir algo a menor precio). Y además de la inflación, los tarifazos, que al momento de recibir o descargar de Internet la factura de un impuesto la reacción en caliente de un consumidor impide procesar la "acción" que causó esta "reacción", que por más esfuerzos y explicaciones argumente el Gobierno, la gente lo termina pagando.

En este sentido, revisando las "acciones" aparece uno de los problemas de fondo: la crisis energética. Y lo arrastran los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, quienes -para beneficiar a la población- decidieron mantener los subsidios al consumo que fueron implementados por una ley de emergencia económica en 2002, en medio de la peor crisis en la historia del país. A la larga -y bajo la advertencia de los especialistas en el tema-, esto a la larga terminaría en lo que sucede hoy: lo paga la población (más allá de las tarifas sociales).

Teniendo en cuenta que en los últimos años, Argentina se sitúa en el top five del mundo en inflación alta, las tarifas eléctricas se mantuvieron prácticamente paralizadas desde 2003, lo que ha derivado en los últimos días en enormes incrementos, al punto que seguramente pasó inadvertido por la opinión pública: el hecho de que en Argentina la electricidad llegó a costar solo el 10% de lo que valía en países vecinos como Chile o Uruguay.

Y otro dato para agregar: Argentina duplicó el consumo eléctrico en los últimos diez años.

Hay que recordar que apenas se inició el gobierno de Macri, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, decretó la emergencia eléctrica hasta 2017.

Y el gas, ¿por qué subió hasta el 300%?

Al igual que la electricidad tiene que ver con la crisis energética, negación de la inflación -pese a una emisión monetaria de hasta el 40% mayor al de las reservas- y soluciones erradas, como por ejemplo la que puso en marcha en abril de 2014 los ex ministros Kicillof (Economía) y De Vido (Planificación), que ante un diagnóstico que requería aumentos cercanos al 700% establecieron nuevos valores para las tarifas, con subas que no se aplicaría a quienes ahorrasen un 20% por período cada año. De este modo, el ahorro de energía era un forma de evitar el aumento. Pero resultó algo impracticable. La norma también establecía un aumento menor a quienes ahorrasen de 5 a 20%.

Las críticas fueron que para pagar menos había que consumir menos. Y lo que ocurrió en los hechos es que en los primeros meses, el 36% de los usuarios ahorraron energía, pero luego un 10% decidió volver al nivel de consumo que tenía antes, por lo que se redujo a 26%.

 De este modo -y teniendo en cuenta las anteriores salidas de severas crisis económicas del país- los ajustes tenían que llegar, esta vez, ante una sociedad que venía aguantando muchos años de inflación. Primera consecuencia: la pobreza ya trepó al 34,5% de la población, según informó hace días la Universidad Católica Argentina.

En este sentido, el equipo económico de Macri ha decidido concentrar lo que denomina “sinceramiento tarifario” en el primer semestre del año y dedicar la segunda parte de 2016 a combatir la inflación y reactivar la actividad económica. 

Fuentes: El País (Madrid) y La Nación Line.