Las perspectivas de cosecha para este año no son las mejores. Desde octubre del año pasado se han registrado más de 108 días de lluvia, sin contemplar las tormentas de la última quincena de febrero. Unos de los cultivos más afectados por las contingencias es la uva.
Una temporada perfecta para la cosecha de la vid debería verse marcada por una primavera suave, con escasas y no muy fuertes lluvias para ayudar al crecimiento del viñedo. Seguido a esto debería haber un verano caluroso, soleado y con poca lluvia para permitir la maduración la fruta en el momento del crecimiento y un comienzo del otoño largo y seco para terminar de madurar la uva previo a la vendimia y la producción del vino.
Este sería un panorama perfecto para los cultivos. Sin embargo en Mendoza ha ocurrido todo lo contrario. El verano se ha visto marcado por grandes tormentas, mucha lluvia y granizo por lo que la producción de la uva se ve notablemente afectada y si bien faltan dos meses para terminar la cosecha, la expectativas no son las mejores.
Pablo Cúneo, enólogo de bodega Ruca Malen contó a MDZ que se avecina "un año muy difícil"
"Hemos tenido el fenómeno de El Niño que ha sido un ciclo húmedo que ha afectado bastante. Además de una primavera muy fría con un atraso de 20 días en la brotación, que luego replicó en la floración y viene atrasando madurez. Asociado a esto ha habido mucha humedad, con registros de precipitaciones muy altos, lo que ha complicado el estado sanitario de las uvas, por lo que creemos que este año va a ser muy difícil", explicó el enólogo.
El especialista destacó que una de las formas de conservar los cultivos es cuidándolos pero esto generará "genera mermas por corrimiento".
"Ya hay hasta un 40% de merma (en la cantidad de uva producida) dependiendo de los cepajes, por lo cual se plantea que será un periodo no muy bueno. Esperamos mejoras, si de ahora en más se vienen mejoras en el clima y se seca la cosecha podemos tener una buena producción, pero no son las perspectivas que hay", consideró Cúneo.
El enólogo detalló que el problema que han producido las tormentas, es que se modifica la calidad del fruto, por lo que una de las opciones que están tomando para salvar la uva es cosechar antes de tiempo.
"El problema que tenemos con los cambios climáticos es el tema sanitario de la uva, por lo que por la experiencia tenemos estamos teniendo en cuenta cosechar un poco verde pero sano y no producir con uvas afectadas con podredumbre".
Frente a esto el encargado de dirigir el proceso de elaboración del vino advirtió que "este año va a ser muy agitado para los técnicos vitivinícolas, porque hay que estar mucho en los viñedos siguiendo la evolución de cada cultivo para cosechar en el momento justo" y que de esta manera se registren menos pérdidas.