Los datos de crecimiento económico divulgados por el INDEC llegan a tiempo para contribuir a dar impulso a la campaña electoral del oficialismo, que busca alejar los fantasmas de Brasil y reflejar que la Argentina está pensando más en cómo fortalecer el consumo, antes que en las políticas de ajuste aplicadas por Dilma Rousseff.
Para el INDEC, el Producto Bruto creció 2,3% en el segundo trimestre, pero la sorpresa fue que las consultoras privadas casi coincidieron en informar un repunte similar de la economía (2%).
Los datos fueron recibidos con algarabía en el "war room" de Daniel Scioli que funciona en la torre del BAPRO, un centro de operaciones que se va tornando cada vez más sofisticado a medida que se acerca el 25 de octubre.
Es que los principales asesores del candidato del FPV están convencidos de que el buen humor económico puede ser decisivo para que el actual gobernador bonaerense consiga esos "puntitos" que le faltan para ganar en primera vuelta.
Por eso, mientras la oposición parece enredarse en la denuncia política, Scioli piensa en focalizarse en la economía las próximas semanas. Prevé anunciar este lunes así su propuesta "Para el Desarrollo de la Argentina", acompañado por su equipo económico, donde descollan Silvina Batakis, Miguel Bein, Mario Blejer, Miguel Peirano, Rafael Perelmiter y Sergio Woyecheszen, entre otros, con el apoyo de la Fundación Dar, que lidera José Scioli.
El eje será la necesidad de poner todas las herramientas del Estado y los recursos del sector privado para lograr el objetivo de pasar del "crecimiento al desarrollo". Repetirlo hasta el hartazgo es fácil, el problema es el camino a seguir para concretarlo, y es allí donde toda la materia gris que rodea al candidato tratará de poner los cañones en las próximas semanas.
Scioli, o su equipo de asesores, parece tener claro que la retórica del kirchnerismo duro, liderada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, puede ser interesante para cruzar dardos con la oposición, pero contribuye poco y nada a encontrar soluciones a los problemas de fondo, que son múltiples.
Cristina Fernández dejará un país en aparente crecimiento pero sumergido en profundas distorsiones, cuyo intento de solución recaerá en su sucesor, porque el kirchnerismo manejó con habilidad la estrategia de pasarle los problemas a la próxima administración, aunque supuestamente sea del mismo signo político.
El siguiente gobierno asumirá con altísima deuda interna, que sólo podrá saldarse si el Banco Central sigue emitiendo billetes a diestra y siniestra, lo cual no será posible sostener eternamente. También tendrá cerrado el grifo del crédito externo, y commodities en baja, como ya lo advirtió el presidente de YPF, Miguel Galuccio, cuando dijo que por dos años al menos no hay que esperar un repunte del crudo.
Quien suceda a Cristina se encontrará también con un retraso cambiario alto, que está limitando las exportaciones y provocando pérdidas de competitividad que podrían terminar solucionándose no vía devaluación brusca, sino a través, por ejemplo, de baja de impuestos.
Cerca de Bein aseguran que ya habría un plan para introducir una rebaja gradual de retenciones, pero habrá que ver si esa iniciativa resiste el delicado frente fiscal, otro de los focos de debilidad que afronta el país, con cuentas públicas en rojo. "En 2002 recomendé las retenciones durante la crisis financiera.
Pero hoy, cuando al tipo de cambio no le sobra nada, poner impuestos a las exportaciones es inviable", dijo Bein en los últimos días. En el Presupuesto 2016, Kicillof estimó que la economía crecerá 3%, la inflación se desacelerará y el dólar oficial promediará los 10,60 pesos, y estará a $11,20 cuando concluya el año.
El cepo cambiario aguantó cuatro años, con cierta apertura, pero en el sciolismo estarían convencidos de que esa política no da para mucho más. "Al sector exportador hay que darle rentabilidad", dijo Bein, aunque aclaró que si Scioli llega al gobierno no se irá a una "devaluación brusca".
Los economistas cercanos a Scioli parecen tener claro que el nivel de la divisa estadounidense es ciencia ficción a esta altura de los acontecimientos, y probablemente tratarán de ir convergiendo hacia un esquema cambiario más racional, que permita venderle al mundo en mejores condiciones, pero también contar con los insumos importados adecuados para mantener en funcionamiento la industria.
Otro punto donde habría diferencias con la política económica actual es la conveniencia de resolver el litigio por la deuda externa para salir a tomar deuda en el exterior. "Los neoliberales piensan que hay que volver a endeudar al país. Fue un logro haber resistido la embestida del sector financiero, porque los buitres de acá que generaron un clima de ´pagás o morís´", dijo Kicillof para resumir la postura actual.
Eso podría cambiar durante un eventual gobierno de Scioli, aunque habrá que ver si los kirchneristas de ´paladar negro´ se lo perdonan, o empiezan a torpedear su gobierno desde el Congreso a poco de asumir. / José Calero - NA