¿Cómo hacer para bajar la inflación en 2016?

Uno de los principales desafíos del gobierno entrante será corregir la suba de los precios y su impacto directo en las demandas salariales.

Foto: web
Foto: web

 Las consultoras en economía y los principales asesores de los candidatos presidenciales de la oposición, coinciden que uno de los principales retos del próximo gobierno será bajar la inflación.

En ese sentido, el analista Federico Muñoz marcó que los caminos que opten los equipos técnicos para este fin, no podrá ser con las anclas tarifarias y cambiarias. "Estas dos variables ya están demasiado retrasadas y -sea con ajustes graduales o de shock- deberán crecer por encima de la inflación. La imposibilidad de recurrir a estas anclas, complicará la estabilización", explicó Muñoz a El Economista.

Desde Empiria compartieron ese diagnóstico: "Aún teniendo en cuenta una eventual mayor inflación en el 2016 (por ajustes de tarifas y del tipo de cambio), luego habrá que encarar un programa de reducción gradual pero persistente de la inflación”.

Los técnicos consultados por El Economista, creen que debe ponerse en marcha un plan integral a partir de una política monetaria más astringente.

 "Se necesitará un nuevo banquero central que se comprometa con el objetivo de la recuperación de la estabilidad de precios; que modere sensiblemente el ritmo de crecimiento de los agregados monetarios y que defienda al peso con tasas de interés más altas, superiores a la inflación”, sostuvo Muñoz. 

Y advirtió :“Para que el ajuste monetario resulte creíble, será necesario además un fuerte esfuerzo de austeridad fiscal que reduzca drásticamente el financiamiento del BCRA al fisco. No bastará con recurrir a los mercados externos de crédito. Si no se reduce rápido el déficit fiscal, el feroz ritmo de endeudamiento también se tornará desestabilizador”.

Para Muñoz debe haber “una mayor prudencia monetaria y fiscal”, típicas de las recetas de la economía heterodoxa.

“El plan de estabilización podría (en rigor, debería) apelar también a recursos heterodoxos. Nos referimos puntualmente a la convocatoria a un amplio acuerdo de precios y salarios que coordine expectativas desinflacionarias. Esta tarea de coordinación es clave para quebrar la inflación inercial; es decir, los mecanismos transmisores y perpetuatorios del proceso inflacionario que han hecho que éste se escinda de sus causas originales y cobre vida propia. Para romper con esta dinámica autorregresiva, las autoridades deberán convencer a la sociedad de que comienza una nueva etapa, en la que no se puede seguir tomando a la inflación pasada como referencia en la formación de precios”, escribió en su último informe.

Por último, el economista añadió que el próximo gobierno, "no sólo deberá contar con sólidas credenciales técnicas, necesarias para diseñar las soluciones a los complejos desequilibrios macro de la actual coyuntura. También deberá demostrar cintura política y pericia negociadora para poder conducir con éxito la tarea de coordinación de expectativas; una faena crucial si se aspira a tener éxito en la batalla contra la inflación”.