El flamante precandidato a vicepresidente que acompañará en la fórmula al radical Ernesto Sanz, Lucas Llach, aseguró hoy que durante la campaña electoral su rol será “discutir temas sobre el futuro de Argentina” y no analizar “quien sube o quien baja en las encuestas”.
“Voy a discutir temas sobre el futuro de Argentina. No es mi rol ver quien baja y quien subeen las encuestas”, dijo a radio Del Plata el economista de 41 años que acompañará al senador Sanz.
La fórmula Sanz-Llach, que fue anunciada esta mañana a través de las redes sociales, competirá con Mauricio Macri (PRO) y Elisa Carrió (Coalición Cívica), en las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) del 9 de agosto.
Llach, que es hijo del sociólogo, economista y ex ministro de Educación durante la presidencia de Fernando De la Rúa, Juan Llach, será presentado como precandidato a vicepresidente de Sanz esta tarde a las 16 en el Comité Nacional de la UCR (Alsina y Entre Ríos).
“Tenemos propuestas concretas que vamos a ir mostrando a lo largo de esta campaña. Vamos a mostrar un plan para gobernar la Argentina”, dijo, y citó entre las propuestas que se darán a conocer “cómo hacer para realmente incluir a la gente que está fuera del mercado formal de trabajo”.
Según explicó el candidato, “los planes sociales son un remedio” y “está bien que existan, dados los niveles de desigualdad y exclusión en el mercado laboral”, pero “la clave es curarse, y eso sería que todos los argentinos tengan un empleo formal”.
Llach también consideró que “hay un 60 a 70 por ciento de gente que aún no tiene definido su voto”, y que en ellos enfocarán su campaña, y desestimó las encuestas que, dijo, “son un indicador, no la realidad”.
El economista, que además es fanático de la dieta paliolítica, de Messi y de Rosario Central, dijo también que si tiene que elegir países a los cuales aspirar a parecerse, serían “Australia, Canadá o Francia”, y que el desafío de Argentina es “crecer y redistribuir”.
Finalmente, respecto a Sanz dijo que su admiración hacia el político radical comenzó en el mismo momento en que lo escuchó “argumentar a favor del matrimonio igualitario”.