En Edemsa prefieren hablar de "efectos de la tormenta", cuando ni siquiera hay rayos y truenos: los cortes masivos, alternados, intempestivos, localizados de electricidad a los que peligrosamente nos estamos acostumbrando se producen con una simple lluvia.
Consideremos que es cierto que está lloviendo más de lo acostumbrado. Pero en las zonas tropicales llueve diez, 20, 50 veces más y todos los días y la luz no se corta. ¿Por qué? Muy probablemente sea porque están preparados, porque hay inversiones.
En Mendoza, tres factores se conjugan para que el servicio resulte pésimo, y puede agregarse un cuarto, como bonus:
1- A favor de la empresa, la mentira de las tarifas. La demagogia de los gobiernos ha llevado a que no se permitan ajustes tarifarios acordes a la realidad inflacionaria y de inversiones. Con ello, tienen la excusa perfecta para incumplir y no reinvertir. Tenemos lo que pagamos, en todo caso.
2- Gestión deficiente. Está claro que el esquema de trabajo al que se ciñen no está dando respuestas. El sistema "bombero", de apagar los incendios en vez de prevenirlos no les está funcionando. Llegan tarde o directamente, nunca. Hay zonas hoy que ya llevan 20 horas sin servicio eléctrico.
3- La mentira de los controles. El Epre acompaña a la empresa. Termina siendo una burocracia al servicio de morigerar el impacto de las críticas en lugar de un acicate para el correcto funcionamiento del servicio.
Y decíamos de un cuarto factor: está flotando la idea de que hay empresas, sectores o personas vinculadas a la empresa que no sufren los mismos inconvenientes que el resto de los mendocinos.