Se evidencia un mini-‐boom en los activos argentinos desde hace aproximadamente un mes y medio más o menos, con una economía que se mete cada vez en una mayor recesión con alta inflación.
¿Qué está ocurriendo? Muy simple, los activos argentinos estaban con un muy bajo precio, y el mercado comenzó a apostar que el cambio de gobierno podría traer mejoras en esos precios a futuro, y simplemente se está adelantando, aprovechando el bajo precio que tenían.
Esta es la explicación para el corto plazo, pero para el largo plazo, ¿seguirán creciendo esos precios? Claramente no. Cuando se proyectan los fundamentos de la economía argentina, se puede ver que tendrá muy complicados el año 2015 y el 2016 por lo menos.
¿Y entonces? Se trata e una apuesta de corto plazo solamente. Las compras actuales de activos argentinos, se apoyan en el cambio de gobierno (que de todas formas, habrá que ver el resultado electoral para determinar el poder político de ese nuevo gobierno).
El mercado está apostando a que el nuevo gobierno, deberá tomar medidas que generen mejoras en los precios de los activos. Si el nuevo gobierno no toma esas medidas o las medidas que pone en funcionamiento, no son lo suficientemente claras y fuertes para desactivar las minas que le está dejando el actual gobierno, de inmediato los precios de esos activos caerán.
Supongamos que el actual gobierno llega como está ahora a octubre (lo que está por verse), y se produce un cambio de gobierno (aunque es importante saber que las diferencias entre las decisiones del gobierno actual y las de cualquier candidato con potenciales posibilidades de ganar, no son conceptualmente muy grandes, según se desprenden de sus declaraciones y de los asesores que en materia económica tienen). Ese nuevo gobierno deberá enfrentar entre otras cosas, lo siguiente:
• Un deficit fiscal que terminará el año en alrededor de un 7%/7,5% del PBI.
• Un fuerte incremento de la deuda cuasi-‐fiscal en el BCRA con vencimientos que van entre los 90 días y el año.
• Fuertes vencimiento de la deuda en bonos externos sumada a la de organismos internacionales.
• Un BCRA estructuralmente quebrado, dado que está lleno de activos que no tienen valor de mercado.
• Fuerte atraso cambiario, el cual será tal, en función de la cantidad de u$s que ingresen al país, por la confianza que genere ese nuevo gobierno. • Fuerte atraso tarifario, con una infraestructura de servicios públicos deficiente y atrasada, con nula inversión.
• Un estado inmensamente grande con mucha gente que vive y come gracias a ese estado (casi 1 de cada dos familias recibe un ingreso del estado).
• Un nivel de inversión casi negativo, es decir, se invierte menos que la amortización del capital.
• Fuerte distorsión de precios relativos.
• Muy bajo nivel de ahorro de la economía argentina.
• Muchos sectores económicos que sobreviven gracias a los aportes estatales, vía subsidios, devolución de impuestos o retenciones, etc. (al margen de la situación microeconómica).
• Economías regionales destruidas por el atraso cambiario y la alta inflación. • Alta tasa de inflación, producto de una fuerte emisión monetaria para solventar el deficit fiscal; la cual no es más grande y se transforma en hiperinflación, por la fuerte absorción monetaria que hace el BCRA y genera la deuda cuasi-‐fiscal mencionada más arriba.
• Alto grado de inseguridad y deficiencia en los servicios de salud y educación en particular y estatales en general.
• Un mundo con economías debilitadas y devaluación en sus monedas, sumado a la re-‐valuación del u$s.
• Precios de commodities que se mantendrán bajos, dados sus picos históricos, por bastante tiempo (soja por ejemplo en niveles de alrededor de u$s 350 la Tn).
• Altísima presión tributaria.
• Brasil muy débil por lo menos por dos años.
Con este panorama está claro que el nuevo gobierno necesita desactivar minas por todos lados, y que un esquema gradual no es posible (en realidad nunca sirve, pero ahora menos).
Si este es el panorama, ¿entonces por qué los activos argentinos suben de precio? Primero porque estaban muy bajos, y el sólo hecho que exista una nuevo gobierno, alienta la posibilidad de mejoras respecto del estado actual.
Y segundo, porque se apuesta a que el cambio genere expectativas favorables y eso haga subir el precio hacia adelante.
Y tercero, porque está claro que el nuevo gobierno no podrá hacer frente a los pagos de la deuda emitida en el corto plazo y de la deuda cuasi-‐fiscal, por lo tanto, se apuesta a que con un aumento de precios, el posible canje por otros bonos, va a tener que incluir ese aumento de precios de los activos a canjear, recibiendo bonos nuevos a más largo plazo pero con mejores tasas de retorno y cotización de canje, si el gobierno quiere lograr su cometido de aplazar pagos de deuda para manejar la transición.
Como se puede observar, es sólo una apuesta que luego veremos si resulta o no. Por lo tanto, inversores conservadores o pequeños, abstenerse.
Fuente:www.value-‐ig.com