La paridad del euro, ¿es buena o mala?

Un artículo de Expansión.com explica la situación del dólar frente al euro en España. Impulso a las exportaciones europeas.

 El euro en caída libre ha empujado a los españoles, por ejemplo, a cruzar el charco y visitar Nueva York, la última pasión ibérica. El euro está a punto de alcanzar la paridad con el dólar cuando antes siempre estaba por encima. ¿Es bueno o malo esto? Un artículo de Danía Badía en Expansión.com lo explica. Pero empieza diciendo que, al menos, malo no es.  "No lo es en el contexto actual", escribió el autor.

Dice Badía: "¿Por qué desde Fráncfort aplauden la debilidad de la moneda única? Porque es uno de los factores clave para que la economía de la eurozona recupere un crecimiento sostenible, apoyado a su vez por otros elementos, como la caída del precio del petróleo".  

Medidas del BCE. El Banco Central Europeo (BCE) tiene, por tanto, en la caída del euro un aliado para combatir la fragilidad económica. Precisamente, las medidas puestas en marcha por parte de la institución monetaria han provocado este descarrilamiento de la divisa. “La reciente depreciación del euro es muy positiva. El debilitamiento del euro ayudará a relanzar las exportaciones, un aspecto especialmente importante para la economía española, que necesita ampliar el superávit por cuenta corriente para reducir la deuda externa”, explica Jordi Gual, director ejecutivo de Planificación Estratégica y Estudios de CaixaBank.


El pasado 22 de enero, Mario Draghi, presidente del BCE, anunciaba el lanzamiento de un plan de compra masiva de deuda pública, conocido popularmente como QE, para reconducir la inflación hacia niveles por debajo, pero cercanos, al 2%. En total, inyectará más de un billón en 18 meses. Si se aumenta la oferta de dinero en circulación, se debilita la divisa.

El pasado 5 de marzo, el BCE ofreció todos los detalles y dio el pistoletazo de salida a las compras de deuda. Durante las seis jornadas siguientes, el euro se dejó un 6%, una racha que no se veía desde la caída de Lehman Brothers en octubre de 2008. Desde comienzos de septiembre del año pasado, cuando el BCEpuso en marcha su programa de compra de deuda privada (cédulas y titulizaciones), el euro se ha dejado casi un 20% frente al billete verde. “El debilitamiento actual del euro deshace, solo en parte, el fortalecimiento que se produjo entre el verano de 2012 y el 2013.

Ello fue debido, sobre todo, a que el BCE mantuvo una política monetaria menos expansiva que la de los principales bancos centrales a nivel global. En este sentido, el fin del QE de la Reserva Federal, combinado con el inicio del QE del BCE, ha sido clave para impulsar este cambio de tendencia”, señala Gual.

Este movimiento se ha acelerado, por tanto, por el cambio de sesgo de la política monetaria acometido por laFed. Se espera que la institución liderada por Janet Yellen dé alguna señal de subidas de tipos en los próximos meses. “La paridad puede ser adecuada si los ciclos económicos y de política monetaria en EEUU y la eurozona son marcadamente diferentes, como es el caso actual: la Fed indicando su disposición a comenzar un ciclo alcista de tipos en torno a mitad de año y un dinamismo económico marcadamente superior en EEUU”, explica José Manuel González-Páramo, ex miembro español del comité ejecutivo del BCE y actual consejero ejecutivo de BBVA.

La debilidad del euro tiene un efecto directo sobre las exportaciones. En España, suponen ya más del 35% del PIB y es la segunda economía, sólo por detrás de la alemana, que más ha notado ese impulso, tal y como ha destacado en varias ocasiones el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos. “No aprecio un desalineamiento significativo en el precio del euro respecto de su valor fundamental, y sí, en cambio, creo muy positivo su impacto en la demanda de exportaciones y en la intensidad de la recuperación”, añade González-Páramo.

Efecto en las empresas. La depreciación de la moneda de un país abarata los productos nacionales para los extranjeros, a la vez que encarece los productos extranjeros para los residentes en el país.

Por poner un caso práctico, incluido por el economista Ignacio López Domínguez en el diccionario de expansion.com y adaptado al tipo de cambio actual. ¿Cuántos dólares costaría un automóvil SEAT cuyo precio es de 12.000 euros? Con el euro de hace sólo un año (1,4 dólares) el automóvil de fabricación nacional tendría un precio de 16.800 dólares. Pero ahora, tras la depreciación (1,05 dólares), se sitúa en 12.600 dólares. Asimismo, ¿cuántos euros costaría un automóvil Chrysler que cuesta 20.000 dólares? Hace un año, el automóvil de fabricación extranjera tendría un precio de 14.286 euros. Pero ahora, su precio es de 19.047 euros.

No es de extrañar que, además de las autoridades europeas, varios consejeros delegados de las principales empresas de la eurozona estén aplaudiendo esta caída del euro. Cada 0,2 dólares que el euro se deprecia frente a la divisa estadounidense, se incrementa en un 5% el beneficio operativo de las empresas europeas, según un estudio de Alphavalue, una firma independiente de análisis.

Tal y como recogía Financial Times esta semana, el consejero delegado de Airbus, Tom Enders, calculó que cada 0,1 dólares que se deprecia el euro se traduce en unas ganancias de 1.000 millones. Esta compañía produce principalmente en la eurozona y vende en dólares.

Por su parte, Jean-Pascal Tricoire, el responsable de Schneider Electric, dijo al diario británico el mes pasado que la caída de la divisa tendría un impacto de 1.500 millones en sus ingresos.

De alguna manera, esto se traducirá en el corto plazo en unos ingresos mayores para el tejido empresarial de la eurozona, en un incremento del flujo de caja, la posibilidad de pagar más dividendo y, todo ello, con el consiguiente impulso en Bolsa. Pero a largo plazo también hace a estas compañías más rentables y competitivas.

No opinan lo mismo los ejecutivos de algunas empresas estadounidenses. “La caída del euro nos está haciendo daño”, reconoció el vicepresidente ejecutivo de la división tecnológica de Xerox, Jeffrey Jacobson, en una conferencia a inversores el pasado 5 de marzo. Esta compañía generó en torno al 20% de sus ingresos en Europa el pasado año sobre un total de 19.500 millones de dólares, según recoge The Wall Street Journal. El fabricante de las galletas Oreo y de las chocolatinas Cadbury, Mondelez International, ha tenido que elevar los precios en Europa para equilibrar esa caída del euro.  Leé más en Expansión.com haciendo clic aquí.