Con el levantamiento del cepo son muchas las voces que indican que puede haber posibilidades de que el iPhone llegue a la Argentina. “No está clara aún la política de importación, pero en la medida en que se pueda, será una alternativa más”, dijo Alejandro Taszma, gerente comercial de Frávega, que acaba de abrir dos sucursales de venta exclusiva de celulares y fabrica también Samsung, Alcatel y una marca propia en Tierra del Fuego, en declaraciones publicadas por Fortuna.
El desembarco “no es una decisión sólo del operador”, explicaron desde Claro. “Para poder venderlo, primero debe haber una decisión de Apple de traer sus productos al país”. Las empresas que ensamblan celulares en Tierra del Fuego se encargaron de negociar protección comercial –la isla representa 14 mil puestos de trabajo–, aunque no va más allá de las licencias no automáticas de importación (LNA) que se aplicarán a los electrónicos.
Según las reglas de la OMC, las LNA no son una restricción y hay un plazo máximo de sesenta días para aprobarlas, pero en sí no prohíben el ingreso de mercadería. Así lo sabe, por ejemplo, Rubén Chernajovsky, quien ensambla los teléfonos de Noblex y estuvo en el Ministerio de Economía el día que se anunció el fin del cepo.
La marca de la manzanita no ocultó su desinterés por cumplir con los requisitos que le reclamaban para vender en el país, como la fabricación en Tierra del Fuego o la búsqueda de un socio local. El gigante arma sus teléfonos con escala y costos asiáticos.
Según estimaciones del mercado telefónico, hay unos 300 mil iPhone en la Argentina, pese a que ninguna telefónica lo comercializa. La última versión del celular, que en Estados Unidos se compra por unos US$ 750 dólares, en Mercado Libre ronda los US$ 1.300, unos $ 17.000, es decir, el doble.