El gobernador riojano Luis Beder Herrera terminará su mandato el próximo 10 de diciembre y le dejará a su sucesor la difícil misión de conseguir el dinero para pagar salarios y aguinaldos, en medio de la crisis económica en que se encuentra la provincia.
El gobernador electo, Sergio Casas, necesita unos 100 millones de pesos para completar los recursos necesarios para pagar los salarios y la segunda cuota del Sueldo Anual Complementario, dijeron a NA fuentes oficiales en esa provincia. Beder Herrera quedó sin poder de fuego para obtener fondo de la Nación antes del cambio de Gobierno debido al rotundo fracaso electoral al que llevó al peronismo en el balotaje presidencial, donde Daniel Scioli solo obtuvo el 43,42% de los votos frente al 56,76 de Mauricio Macri.
El enojo del PJ y el kirchnerismo como el gobernador saliente pasa porque lo acusan de desligó de la campaña para llevar a Scioli a la Presidencia tras perder él con su candidatura para legislador. Beder Herrera tampoco pudo acceder el 25 de noviembre a la banca de diputado a la que se postuló, tras las denuncias que le realizó el excandidato presidencial Sergio Massa, y habría intentado sin éxito realizar contactos con referentes de Cambiemos a cambio de apoyo en el Congreso para 2016.
En medio de esas crisis política personal, Beder Herrera terminará su mandato y será Casa quien deberá salir a buscar el dinero necesario para cumplir con los empleados públicos, además de atender el frente judicial en donde la provincia tiene varias demandas.
La herencia en cuestión son las consecuencias jurídicas y económicas que podría traerle al nuevo gobierno provincial, por ejemplo, la confiscación del Nuevo Banco de La Rioja (NBLR), avalada por el Banco Central, que preside Alejandro Vanoli. En una insólita y escandalosa sesión, la Legislatura provincial expropió el 70 por ciento del paquete accionario del NBLR y pasó a manos del Poder Ejecutivo la totalidad de la entidad financiera, con una iniciativa impulsada por el gobernador. E
se hecho se ha convirtió en un verdadero caso testigo de inseguridad jurídica para los inversores e incluso elevó al máximo la tensión con el gobierno santiagueño, dado que las acciones expropiadas eran de los dueños del Banco de Santiago del Estero. E
l gobierno riojano "expropió" el banco, pero hasta el momento no dio ningún paso para establecer precio y programar el pago de las acciones y que el Banco Central ordenó que se hiciera.
La decisión de Beder Herrera de expropiar el banco nació cuando el directorio del NBLR denunció ante el BCRA que unas 15 Organizaciones No Gubernamentales recibieron 570 millones de pesos por parte de la entidad y manifestó la sospecha de que se tratara de una acción de "lavado de dinero". Según fuentes cercanas al gobernador electo, Casas teme que esa situación irregular afecte desde el principio la relación con el nuevo gobierno de Mauricio Macri, quien ha manifestado que saldrá al mundo en busca de inversiones.
Había sido Massa quien acusó a Beder Herrera de "robarse un banco" durante la campaña electoral para las elecciones generales del pasado 25 de octubre, que dio pie al balotaje presidencial.