Como adelantó MDZ, la empresa mendocina Impsa llegó a un acuerdo con sus acreedores y hoy, su presidente, Enrique Pescarmona, dio detalles sobre el plan para salir del default en el que se encuentra desde hace más de un año.
El empresario especificó que la puerta de salida a la crisis marca dos caminos: uno, reestructurar una deuda de mil millones de dólares y, el segundo, resignar el 40 por ciento del capital para arreglar la situación con acreedores tales como el Nación, Galicia, Hipotecario, bancos internacionales, tenedores de bonos y entidades multilaterales como el BID.
En una entrevista que ofreció a diario La Nación, Pescarmona lamentó haber tenido que resignar buena parte de su capital para ponerse al día con estos organismos crediticios.
Sobre los porqués de haber llegado a esta crítica situación, reconoció: "Nunca supimos por qué. Hay veces que un país necesita hacer acuerdos con otras naciones por una cuestión política. Pero generalmente esos acuerdos contemplan alianzas con las empresas locales. En este caso no fue así y no se trató de un problema de tecnología, sino de una decisión política".
Animándose a pasar el cepillo a contrapelo, admitió que la firma ha pasado por muchas dificultades a lo largo de sus 108 años aunque destacó: "Esta es la primera vez que enfrentamos una crisis con un montón de trabajo. Hace tres años llegamos a facturar US$ 1100 millones y este año vamos a rondar los US$ 300 millones".
El acuerdo de Impsa con sus acreedores consta de tres etapas. El primer paso fue la cesión del 40% de las acciones de la empresa a los acreedores, un grupo que reúne a bancos nacionales y extranjeros y tenedores de bonos
El excedente de flujo de caja que tenga la empresa también va a ser destinado al pago de la deuda hasta la cancelación de todas las obligaciones
Impsa también está colocando nueva deuda por US$ 470 millones, en una operación que incluye bonos par y discount, en pesos y en dólares.