Agroecología, una solución siempre vigente

La Argentina fue la semana pasada sede del V Congreso Latinoamericano de Agroecología en la Universidad Nacional de La Plata.

El mundo actual y la Argentina especialmente deberían pensar en un modelo que cuide el suelo como materia prima en la producción de alimentos sanos y también el medioambiente en general, y para eso se desarrolla el sistema agroecológico. 

La Argentina fue la semana pasada sede del V Congreso Latinoamericano de Agroecología en la Universidad Nacional de La Plata, ciudad capital de Buenos Aires, la principal provincia agropecuaria. Organizado por la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), el Congreso constituyó una excelente oportunidad para fomentar el intercambio de experiencias entre docentes, investigadores, extensionistas, alumnos y agricultores. 

El término agroecología data de 1970, pero la ciencia y la práctica agroecológica vienen del inicio de los tiempos con la primera agricultura ya que se trata de concebirla como la suma de las prácticas que preservan la tierra, el medioambiente. 

Son actividades agrícolas más sensibles socialmente, además su acción se tiene que sostener en el tiempo desde el punto de vista ecológico. Esto no ocurre en la Argentina de hoy donde la producción es industrial y petroquímica y la biodiversidad también desaparece con todos los perjuicios que esto trae, al estar atados al monocultivo de soja, extractivo de nutrientes. 

Así quedó en claro en el Congreso donde estuvieron los líderes de la agroecología, Miguel Altieri y su esposa, Carla Nichols, profesores e investigadores de Agroecoelogía de la Universidad de Berkeley, de California en Estados Unidos. Nichols conversó con NA, mientras científicos, estudiantes y productores debatían las claves para una agricultura sustentable aplicable. 

La mujer del gurú mundial de la agroecología sostuvo que esta actividad "restaura los servicios ecosistémicos, el reciclado de nutrientes y no es dependiente de insumos externos". Expresó que la "agroecología le da prioridad a la soberanía alimentaria. En los años 90 los movimientos sociales toman como tópico el desarrollo, hay una alianza entre investigadores, científicos y productores comprometidos en poder avanzar". 

"En algunos países de Latinoamérica han seguido en este sistema con políticas públicas como Brasil en respuesta a los movimientos sociales de pequeños campesinos, producción familiar, indígenas, entre otros", dijo a NA. Destacó que Nicaragua y Ecuador ya pueden ir sobre la Constitución "pidiendo que se reglamente para que tenga visibilidad esta forma de producción". 

"En la Argentina es un momento histórico porque se pudo hacer el Congreso aquí, pero en general Latinoamérica tiene una agricultura dual y Argentina también. Tenemos el agronegocio en muchas partes. Pero tenemos la agricultura campesina que a diferencia de la anterior es la que nos alimenta", manifestó Nicolls a Noticias Argentinas. 

Por su parte, el decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, Daniel Scatturicce, se mezcló durante durante 3 días con más de mil asistentes: científicos, investigadores, estudiantes, técnicos y productores de todo el continente. 

La realidad de Latinoamérica incluida la Argentina es que se produce el 80 por ciento de los alimentos con sólo el 30 por ciento de la tierra, quedó en claro. El responsable de la cátedra de Agroecología en La Plata, Santiago Sarandon, dirige una materia que no hay en otras facultades argentinas y lo hace con nivel científico y con intercambio de conocimientos entre entidades y productores. 

"La agroecología intenta hacer un cambio profundo en la forma de producción liberándose de la dependencia de insumos y haciendo hincapié en la biodiversidad además rescata el saber invisible, local, pragmático, componentes sociales y culturales de los productores o agricultores ancestrales", manifestó. 

Por su parte, José Oviedo, representante de América Central, agricultor costarricense señaló que "hay que hablar de conceptos además de la alimentación de nosotros, de nuestra familia y de todos. Está el vivir en un ambiente sano y eso lo proporciona la agroecología". 

Agregó que en la materia que los ocupa dicen "solidaridad" porque referirse a la "agroecología es hablar de cultura y de un sentido común: tenemos que dejar un mundo mejor a las nuevas generaciones y a los que no han nacido". 

En tanto, Susana Rosales del Movimiento Nacional Campesino Indígena (Córdoba, Argentina) rescató cierta ayuda del Gobierno, pero reconoció que "falta la profundización del modelo y que realmente nos reconozcan como una clase trabajadora y campesina indígena: faltan herramientas más institucionales", precisó.

Fuente: Noticias Argentinas