Mendoza mejoró sus resultados fiscales durante el año 2014, a comparación de períodos anteriores, lo que le permitió mantener un superávit financiero, aunque lo hizo a base de dos cosas: mayores aportes desde la Nación y fuertes ajustes en las cuentas públicas, principalmente en lo referido a inversiones y mayor presión tributaria.
Estos resultados se desprenden de un informe difundido por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) sobre el estado de las cuentas fiscales públicas en todas las provincias argentinas.
Según los datos estimados por el CIPPEC, el 2014 cerró con un déficit de 9 mil millones de pesos en las provincias, por lo cual el desequilibrio fiscal de todas las provincias en su conjunto se ubicó en torno al -1,2 por ciento. Esto se percibe como una mejora desde el pico alcanzado en el año 2011, cuando el desajuste fue del -5,1 por ciento.
Sin embargo, estos resultados se apoyan en pilares que son bastante endebles y están supeditados a la gracia del Gobierno Nacional.
Lucio Castro, director del Área de Desarrollo Económico de CIPPEC, señaló que "la mejora se apoya en la acreditación de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y un fuerte ajuste de las cuentas fiscales provinciales, con caída de la inversión de un máximo de 12 por ciento del gasto en 2007 a alrededor del 4 por ciento del PIB en 2013".
"A ello se suma un significativo aumento de la presión tributaria", que en el 2013 se ubicó en el 6,3 por ciento y se estima que continuó la tendencia alcista durante el año pasado.
Entre enero y noviembre de 2014, las provincias recibieron transferencias por coparticipación por más de 268.000 millones de pesos, un 63,5 por ciento más que en 2013.
Las transferencias por el Fondo de la Soja subieron casi 56 por ciento desde 2013 y superaron los 14.000 millones de pesos. Por su parte, las transferencias discrecionales ascendieron a 37.780 millones de pesos y registraron una suba interanual del 34,4 por ciento.
Mendoza tuvo un superávit del 1,7 por ciento durante 2014 según el CIPPEC.
En el caso de nuestra provincia, el CIPPEC indicó que Mendoza tuvo un resultado financiero superavitario del 1,7 por ciento en el cierre fiscal del año pasado, lo que representó una suave mejora al 0,8 por ciento que se produjo en el 2013.
Sin embargo, Mendoza quedó opacada por otras jurisdicciones, si tomamos las provincias que el CIPPEC considera como las de mayor peso en la economía nacional.
Entre Ríos fue la que mejor desempeño obtuvo, ya que pasó de un déficit del -3,5 por ciento en 2013 a un superávit del 2,4 por ciento en 2014. Le siguió la Ciudad de Buenos Aires, que triplicó su superávit (del 2 al 6 por ciento) y la provincia homónima, que lo duplicó (del 4 al 8 por ciento).
Mientras que dos provincias políticamente opositoras al Gobierno tuvieron descensos. Santa Fe experimentó una drástica caída de su superávit financiero, pasando del 4 por ciento en 2013 a un 0,2 el año pasado. En el caso de Córdoba, la reducción fue mínima: del 7 al 6 por ciento.
De todos modos, el CIPPEC entiende que Mendoza, junto con la provincia de Buenos Aires y Entre Ríos, fueron las que más incrementos recibieron en concepto de Aportes del Tesoro Nacional: las primeras dos, del 40 por ciento, y la tercera del 47 por ciento.
En el caso del endeudamiento, Mendoza es una de las provincias con mayor peso económico del país que posee un elevado nivel de deuda en relación con sus recursos totales: poco más del 30 por ciento en el año 2013, solo siendo superada por la provincia de Buenos Aires (49 por ciento) y Córdoba (34 por ciento). En el otro extremo se ubican Santa Fe (apenas el 4 por ciento), la Ciudad de Buenos Aires y Entre Ríos (25 por ciento cada una).
La deuda acapara el 30% de los recursos totales de Mendoza.
Sobre los componentes monetarios de esa deuda, a enero de este año, nuestra provincia tiene la segunda mayor proporción de deuda en pesos, el 44,7 por ciento, siendo superada sólo por Entre Ríos (56,2 por ciento). El resto está dolarizada y se encuentra dividida en moneda extranjera fija (35,5 por ciento) y el llamado "dollar linked" (19,8 por ciento), esta última vinculada a las fluctuaciones cambiarias.