El economista Jorge Day consideró que el temor a devaluar impacta en las economías regionales y dijo que se entiende la reticencia a mover el tipo de cambio oficial por su impacto negativo en el poder adquisitivo de los salarios y en las economías regionales.
"Pero si el atraso cambiario y la ampliación de la brecha terminan trabando las actividades productivas, el mercado interno se verá afectado de todos modos", sostuvo el especialista en el editorial del último informe del IERAL de la Fundación Mediterránea. Después de la devaluación de enero, el panorama de las economías regionales resultó muy heterogéneo, según su análisis: El NOA (Noroeste) y la Patagonia encontraron mecanismos de compensación más sólidos que el NEA (Noreste) y Cuyo.
"Los precios internacionales relevantes para las economías regionales se han seguido deteriorando, agravando los problemas de competitividad", sostuvo.
En informes anteriores, la Fundación resaltó la problemática de las economías regionales, que enfrentan altos costos en dólares, y además menores precios de sus productos exportables, un fenómeno observado en los últimos meses.
"Con una menor rentabilidad, es razonable que pidan un tipo de cambio más competitivo, y ahora más con la ampliación de la brecha entre el oficial y el otro (en cualquiera de sus versiones)", manifestó Day. Analizó que "es posible que este hecho sea considerado como una amenaza para el gobierno nacional.
Una devaluación tendría un impacto fuerte sobre el mercado interno, con asalariados más pobres, afectando las ventas locales, como lo vivido a inicios de este año. No obstante, esto es una parte de la película".
Luego de la devaluación de enero, para Day hubo consecuencias: Un primer indicador es las ventas de autos (nuevos y usados) con caídas abruptas, pero luego se estancan (en un nivel más bajo).
"En combustibles, las variaciones son menores. En naftas continúa cayendo gradualmente su consumo (un 6% respecto al año anterior), mientras que hubo una fuerte caída en gasoil, para luego recuperar su nivel inicial", dijo. Mientras que en la demanda eléctrica, comparado con el año pasado, la merma es del 4%. En construcción, también hubo una importante caída (cemento), para luego estabilizarse un escalón más bajo".
"Resumiendo, en general la mayoría de los indicadores están en un nivel más bajo con respecto al año pasado. Algunos se han estabilizado hasta agosto y otros seguían cayendo", añadió.